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Francisco Navarro, una mente privilegiada de la Iglesia

Inteligente, de fina ironía y con una mente privilegiada para los números, Francisco Navarro Ruiz falleció este domingo tras luchar contra el cáncer durante más de un año.

el 22 jul 2013 / 23:33 h.

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NAVARROInteligente, de fina ironía y con una mente privilegiada para los números –quizá por ello era el canónigo que llevaba las cuentas de la Catedral de Sevilla–, Francisco Navarro Ruiz falleció este domingo tras luchar contra el cáncer durante más de un año dejándonos un poco huérfanos a todos los que le conocimos y a la Iglesia, particularmente a la de Sevilla, en la que destacaba por su mentalidad abierta y compromiso personal. Diplomático en todos los sentidos, dominaba como pocos el difícil arte la oratoria, trató con políticos de todos los colores y ejerció como miembro del Servicio Diplomático de la Santa Sede, con sucesivos destinos en las nunciaturas de Tanzania, Togo, Irak, Kuwait, Ghana y Benín. Fue uno de los pilares del cardenal Carlos Amigo Vallejo, que le nombró delegado episcopal para el quinto centenario de la Evangelización de América y comisario de la muestra Magna Hispalensis, celebrada con motivo de la Expo del 92 y que tuvo un notable éxito en nuestra ciudad. No solo tuvimos la suerte de conocerle sino de entablar una relación más allá del ámbito estrictamente profesional. No en vano, fue el sacerdote que concelebró nuestro matrimonio –el día que se lo propusimos, preguntó sitio y fecha y lo apuntó al instante en su particular agenda sin más– y, además, bautizó a nuestra hija Ángela año y medio más tarde. Como consecuencia de los numerosos actos públicos convocados por la Fundación Forja XXI, que él presidió desde abril de 2005, compartimos bastantes horas de viaje a lo largo y ancho de Andalucía. En los desplazamientos, en las incansables esperas en el puerto de Algeciras o en los entretenidos almuerzos de trabajo, al acabar el día, uno se iba siempre con la sensación de haber aprendido algo interesante. Sería interminable enumerar las anécdotas que vivió con su buen amigo y también canónigo Manuel Benigno García Vázquez (q.e.p.d) y que tenía a bien compartir con sus compañeros de mesa y mantel. Quien dice Andalucía también habla del norte de Marruecos (Tetuán) y de Ceuta. En esta pequeña pero bonita ciudad, su familia, con su jovial tía Anita al frente, nos abría la puerta de su casa y era obligado cenar con ellos, tras una maratoniana jornada de reuniones con autoridades públicas, y disfrutar de una larga velada de animada charla. En convocatorias de prensa o en distancias cortas, rara vez esquivaba una pregunta o se negaba a una colaboración, como hizo en tantas ocasiones con El Correo –Navarro, por ejemplo, presentaba la Catedral en la colección de dvd sobre los monumentos de Sevilla–, y raro era también que no habláramos en esos viajes por carretera de dos temas en los que no teníamos, precisamente, demasiada sintonía: el fútbol y la Semana Santa. Aunque era hermano del Silencio, mantenía cierto desapego con las cofradías y, sabedor de la pasión que sentimos por todo lo que rodea a ese mundo, andábamos inmersos en interesantes debates. Pero no fue óbice para arrancar su compromiso de predicar tras su jubilación en un Quinario de Los Gitanos, que sin embargo no ha podido cumplir. Podríamos decir que en estos últimos años fue nuestro cura de cabecera. En esas largas charlas sobre hermandades y, en general, en aquellas que tenían como hilo conductor a la Iglesia, dejaba claro con sus comentarios que no compartía algunos postulados de la jerarquía eclesiástica ni el anquilosamiento de esta institución, lo que le valió en más de una ocasión la etiqueta del cura progre de Los Remedios –parroquia a la que accedió en el año 2002– aunque él prefería autocalificarse como una persona abierta a la que no le dolía en prendas disentir públicamente de esa jerarquía, como hizo encabezando, por ejemplo, un escrito crítico contra la visión tradicional de la familia. Siempre comentaba que sus feligreses le reprochaban que fuera a desayunar con El País bajo el brazo. Sin duda, fue una de las mentes más abiertas y privilegiadas de la Iglesia. Descanse en paz. El cardenal emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, ha querido viajar hasta la capital para poder oficiar hoy martes, a las 10 horas, el funeral por el eterno descanso de Francisco Navarro, que tendrá lugar en el Altar del Jubileo de la Catedral de Sevilla. La web del Arzobispado anuncia también una misa en la parroquia de Los Remedios que presidirá el arzobispo, Juan José Asenjo, aunque la fecha aún no se ha concretado.

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