Cofradías

Franqueando las puertas del gozo

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, abre al mundo las hojas de la puerta de la Basílica de la Esperanza para inaugurar el Año Jubilar Macareno.

el 01 jun 2013 / 18:36 h.

PepeportadaGolpeando la puerta con el tacón de su báculo. Con este simbólico ceremonial, entre el jubiloso repique de las campanas del templo, el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, abría al mundo este sábado las hojas de la puerta de la Basílica de la Esperanza para inaugurar el Año Jubilar Macareno, concedido por la Santa Sede con ocasión del cincuentenario de la coronación canónica de la bella perla de San Gil el 31 de mayo de 1964. La apertura de las puertas del templo tenía lugar poco antes de las diez de la mañana tras una breve procesión de entrada, encabezada por la cruz parroquial, que tuvo su arranque en la iglesia de San Gil, que discurrió con la interpretación de la letanía de los santos como banda sonora y en cuyo cortejo se integraron la coral de la hermandad, las autoridades invitadas y el estandarte corporativo de la corporación macarena, amén de una decena de sacerdotes que concelebraron la misa junto al prelado. A su llegada a un atrio repleto de fieles, el párroco de San Gil y rector de la Basílica, Antonio Borrego, dio lectura desde un ambón al decreto de la Penitenciaría Apostólica, firmado el 27 de noviembre de 2012, por el que se concede la indulgencia plenaria a todos los fieles que en las condiciones habituales visiten en peregrinación desde ahora y hasta el próximo 31 de mayo de 2014 la Basílica de la Macarena. Una vez franqueadas las puertas del gozo, acto seguido el arzobispo Asenjo presidía una misa solemne ante una Basílica repleta de fieles y con numerosas autoridades ocupando los primeros bancos, caso del alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, el teniente gerenal jefe de la Fuerza Terrestre, José Ignacio Medina Cebrián, o la subdelegada del Gobierno en Sevilla, Felisa Panadero. Todos ellos, incluido el arzobispo Asenjo, fueron agasajados al concluir la ceremonia con un cuadro en el que se reporoducía el cartel de la Macarena pintado esta pasada Cuaresma por Carmen Laffon. Asenjo inició su homilía recordando con emoción la ceremonia de coronación de la Virgen de la Esperanza hace ahora 49 años, “un acontecimiento debido a la solicitud del cardenal Bueno Monreal y a la benignidad del Papa Juan XXIII”. El prelado resaltó la coincidencia de esta efemérides macarena con el Año de la Fe, “que nos invita a volver la mirada a Aquella que como peregrina de la fe es modelo, paradigma y maestra de esta virtud”. “Ella –prosiguió– nos ha de ayudar a redescubrir la alegría de la fe y a vivir con entusiasmo renovado el encuentro con Cristo y su seguimiento, que debe ser el objetivo último de este Año Jubilar”. Ante una ceremonia tan histórica, Asenjo volvió a deslizar algunos de sus pensamientos que ya han aflorado en otros discursos: “Los cristianos vivimos nuestra fe en Jesucristo en un contexto social de profunda crisis de fe. En las sociedades occidentales y también en España se ha producido un eclipse de Dios, una evidente amnesia de nuestras raíces cristianas (...) El hombre de hoy se cree autosuficiente y vive como si Dios no existiera. Por ello la religión ocupa uno de los últimos lugares en la escala de valores de la sociedad occidental y también de la sociedad española. Sus intereses fundamentales son el consumo, el hedonismo, el placer y el disfrutar, mientras crece el número de los que se adhieren a las llamadas religiciones civiles: la ecología, el deporte, el culto al cuerpo, que son como un sucedáneo o un sustitutivo de Dios (...) El olvido de Dios es el origen de todos los problemas de nuestra sociedad, de la insolidaridad y la pobreza, de la crisis económica, que tiene unas profundasraíces morales, de las crisis familiares, de la ruptura de tantos matrimonios, del nihilismo de tantos jóvenes sin esperanza.” En su extensa alocución, el prelado apeló a la fe, do gratuito de Dios, como “lo único que nos permite construir nuestra vida sobre roca”, aunque precisó que “la fe necesita ser refrendada por las obras y reflejarse en la vida social, familiar y personal”. Invitó a “todos los cofrades” a hacer del Catecismo de la Iglesia Católica, junto con la Biblia, su “libro de cabecera” y concluyó rogándole a la Esperanza Macarena “que el Jubileo que hoy iniciamos sea un acontecimiento de gracia y salvación, una verdadera pascua, un verdadero paso del Señro junto a nuestra vidas para removerlas y convertirlas”. Ataviada con el manto celeste que estrenara en el triduo de la coronación, la Virgen de la Esperanza recibió en su camarín al término de la misa la visita del arzobispo Asenjo, del alcalde y demás autoridades y fieles asistentes a tan histórica ceremonia, para la que la Basílica se engalanó con grandes colgaduras en las que se reproducían ambos perfile sde la dolorosa. Desde este sábado, la Basílica se convierte en centro de peregrinación mundial. Los macarenos ya han iniciado la cuenta atrás para verla en la Plaza de España.

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