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Frenazo

No soy historiador ni estoy entre los ganadores, por tanto, no me corresponde escribir la historia, pero, al menos, permítanme que rinda un homenaje nostálgico a los diputados andalucistas que defendieron con tesón y en solitario las reivindicaciones nacionales de Andalucía en Las Cortes, a partir de 1979.

el 15 sep 2009 / 15:39 h.

No soy historiador ni estoy entre los ganadores, por tanto, no me corresponde escribir la historia, pero, al menos, permítanme que rinda un homenaje nostálgico a los diputados andalucistas que defendieron con tesón y en solitario las reivindicaciones nacionales de Andalucía en Las Cortes, a partir de 1979. Fueron ellos y no la pinza, ni ningún espabilado político local, los que sacaron a la luz la luego llamada deuda histórica.

La ocasión para plantear los desequilibrios territoriales fue el debate sobre la LOFCA -consúltese el BOC-; simultáneamente, el filón político, iniciado por los vascos, se plasmó en el primer Estatuto. Porque, en efecto, esto es política, pero también justicia, por mucho que conceptualmente e incluso constitucionalmente -el Estatuto pertenece al bloque de constitucionalidad- los ideólogos del partido dominante pretendan ahora convertir la Deuda en amnesia histórica, sembrando dudas y vergüenzas, igualmente históricas. Dicho esto, creo que el sentido político del Gobierno, y del partido que lo sustenta, prevalecerá sobre cualquier otra consideración, revisionismo o falsa conciencia de culpa estética, incluso por encima del recurso fácil a que el PP nunca hizo nada por la Deuda que bien cierto es.

Hay razones para confiar en Griñán y en su capacidad de negociación como también para pensar que el PSO de España entenderá las razones y consecuencias políticas de su desconsideración. Lo que está en juego no son más o menos millones de euros, sino la percepción ciudadana de que tanta confianza y generosidad para con el PSO de Andalucía, y el precitado, no valen para dos cosas: una, para que los gobiernos de Madrid, cuando son amigos, te echen cuenta y te traten desde el respeto y la lealtad institucional; dos, para que el PSO de aquí, tenga y use, entre los psoes de allende, el peso que electoralmente le conceden, sin fallar, los andaluces. Lo contrario sería un frenazo cuyas huellas en el asfalto político andaluz no habrá boina que las borre.

Licenciado en Derecho y Antropología. aroca.javier@gmail.com

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