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Freno a la enfermedad silenciosa

Muchos afectados por ela hepatitis C lo desconocen, de ahí la importancia del análisis periódico.

el 27 jul 2012 / 19:48 h.

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Laura Bernal y Francisco Pérez Gandul, responsables de ‘Cineandcine.com’.
Hace diez años le cambió la vida a Luis Sarmiento y desde entonces su empeño diario es trabajar para dar a conocer la hepatitis C, una enfermedad que va destrozando el hígado poco a poco sin que nos demos cuenta, y cuando lo hacemos ya es bastante tarde. Por culpa de esta enfermedad, de la que hoy se celebra su Día Internacional, más de 70 sevillanos están en lista de espera para recibir un nuevo hígado. Luis Sarmiento lo recibió en 2001. "Me cambió totalmente la vida".

Por algo le llaman la "enfermedad silenciosa", explica Luis, porque normalmente se descubre a través de un análisis de sangre efectuado "para cualquier otra enfermedad que tengamos, o simplemente lo descubrimos por casualidad". En su caso, se enteró cuando un buen día quiso donar sangre y en el análisis previo le dijeron que no podía donar porque podría ser transmisor de la enfermedad. Luis trabajó durante tres décadas en los Astilleros de Sevilla, un trabajo muy duro que por la enfermedad tuvo que dejar, aunque aguantó hasta poco tiempo antes del trasplante de hígado. "La enfermedad te va dejando completamente sin fuerzas, no tienes ganas de nada, te duelen mucho las piernas, se te puede hinchar mucho el vientre y te tienen que sacar en ocasiones litros de líquido, te descompensa el funcionamiento de todos los órganos en los peores casos puede aparecer una hemorragia que lamentablemente provoca la muerte del enfermo antes de ser operado", lamenta Luis.

Para prevenir esta enfermedad, desde la Asociación Sevillana de Enfermos de Hepatitis C, de la que es presidente, se trabaja para concienciar a la población de la importancia que tiene un análisis de sangre periódico para prevenir esta enfermedad y detectarla antes de que sea demasiado tarde y derive en una cirrosis -enfermedad del hígado crónica e irreversible-. "Le puede tocar a cualquiera, normalmente se contagia por la sangre pero en ocasiones no se llega a saber cómo se ha podido uno contagiar", explica Sarmiento. También quiere alertar a la población, fundamentalmente a los jóvenes, que el alcohol y las drogas son extremadamente perjudiciales en las enfermedades hepáticas. "Me preocupa la juventud porque con tanto botellón que hay ahora, dentro de unos años todo terminará dando la cara", auguró Sarmiento.

La depresión. En la asociación, donde hay más de trescientos asociados, también trabajan mucho para fomentar la donación de órganos, y en la atención psicológica de las personas que están esperando un nuevo órgano. "Es muy importante estar con ellos, pero quizás sea todavía más importante la atención psicológica tras la operación porque muchos de ellos tiene la habitual depresión tras el trasplante". Según explicó Sarmiento, aunque pueda parecer que tras la operación la vida vuelva a ser color de cosa, dentro de la lógica prudencia y el habitual postoperatorio, tanto estrés acumulado durante tanto tiempo pasa factura al enfermo y a sus familiares. "Esta enfermedad también agria mucho el carácter de la persona, se vuele grosera y maleducada y lógicamente, tu pareja y tus hijos también lo sufren. Luego, ha sido tanta tensión acumulada que hay que ofrecer atención psicológica para que la vida vaya volviendo poco a poco a la normalidad".

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