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Frikis

Resulta que la palabra friki no está aceptada por la Real Academia de la Lengua Española, igual que los propios frikis no están aceptados en los ámbitos sociales a los que pertenecen. Podemos definir así a la persona de comportamiento fuera de lo habitual, obsesionada en un tema...

el 16 sep 2009 / 04:38 h.

Resulta que la palabra friki no está aceptada por la Real Academia de la Lengua Española, igual que los propios frikis no están aceptados en los ámbitos sociales a los que pertenecen. Podemos definir así a la persona de comportamiento fuera de lo habitual, obsesionada en un tema en el que se considera fanático. Es fácil entenderlo si comparamos a la cantante Alaska con su parodia Tamara.

Un friki no es más que la ilusión óptica engañosa, esperpento de los espejos del callejón del Gato, en el que se reflejan fundamentalmente las palabras en una noria de tolondros. Algunos otros frikis, además de por sus palabras, se manifiestan con vestimentas desarraigadas, combinadas con trapos de cocina con madroños que asemejan kefias. Si además con el pañuelo se cubre el cerebro, el friki lo es con balcones a la calle.

En política basta comparar a José Antonio Barroso, el alcalde de Puerto Real, con cualquier otro político, excepción hecha de su congénere de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, coetáneos ambos del movimiento que representan e incluso lideran.

El de Puerto Real, a falta de argumentos lógicos, cogidos con alfileres sus escasos conocimientos políticos, ha decidido defender el sistema republicano atacando personalmente a Don Juan Carlos, que es lo mismo que hacía la madre de Tamara contra los periodistas llevando un ladrillo en el bolso, ante su evidente falta de dialéctica. Como mejor defensor de la República, Barroso suelta ladrillos por su boca para buscar un protagonismo personal, único afán del que se considera fanático.

De la misma manera que MTV es referencia musical o la CNN referencia política, el programa Aló Presidente, del presidente venezolano Hugo Chávez, es la referencia ideológica de los frikis de la política. La proyección de los argumentos es fundamental para entender la charlatanería friki y me estremece pensar que con argumentos como los expresados por el frikismo político unos personajes como los citados puedan llegar a ser presidentes en un sistema republicano. Me han hecho monárquico.

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