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Fritzl asume su culpa pero niega ser un asesino, según la prensa

Josef Fritzl, el jubilado austríaco acusado de encerrar en el sótano y violar a su hija Elisabeth durante 24 años, ha reconocido su culpabilidad, aunque rechaza las acusaciones de esclavitud y asesinato presentadas contra él.

el 15 sep 2009 / 18:37 h.

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Josef Fritzl, el jubilado austríaco acusado de encerrar en el sótano y violar a su hija Elisabeth durante 24 años, ha reconocido su culpabilidad, aunque rechaza las acusaciones de esclavitud y asesinato presentadas contra él. "Me reconozco culpable, pero no de esclavitud ni de asesinato", aseguró Fritzl de 73 años, según recoge el semanario austríaco "News" en su edición de esta semana. "La verdad es: no he causado la muerte a nadie de forma premeditada", se defendió el jubilado ante la acusación de asesinato por haber dejado morir a uno de los siete niños que concibió su hija fruto de las innumerables violaciones.

El cargo de asesinato incluido por la Fiscalía en el pliego de acusaciones, que también contiene violación e incesto, se refiere al fallecimiento de uno de los bebés que Elisabeth alumbró en 1996 y que nació con problemas respiratorios. Un informe pericial concluyó que el niño habría podido sobrevivir si hubiera recibido asistencia médica. Por eso, el ministerio fiscal argumentó que "pese a tener conocimiento de la situación de peligro para la vida del bebé, omitió premeditadamente disponer la necesaria ayuda de terceros". Según la información de "News", Fritzl ha asegurado que "el niño ya estaba muerto cuando le vio por primera vez".

El abogado del acusado, Rudolf Mayer no quiso confirmar ni desmentir a Efe la autenticidad de esas declaraciones recogidas por "News", que se suman a una incesante serie de filtraciones sobre el espeluznante caso a la prensa austríaca más sensacionalista. En el reportaje, la revista afirma que Fritzl y su hija "bautizaron de emergencia" al bebé y que él quemó el cuerpo en la caldera de calefacción de su casa y luego esparció sus cenizas en un jardín. El cargo de asesinato, penado con hasta una condena de cadena perpetua, es el más grave de los presentados contra Fritzl.

Sobre las condiciones de vida de Elisabeth y sus tres hijos-nietos que vivían en el sótano, sin luz natural ni ventilación, Fritzl reconoce: "por supuesto tenía claro que Elisabeth sufría". Sin embargo, el conocido como "carcelero de Amstetten" llega a decir que "a los niños no les iba mal allí" puesto que "al igual que otros niños tenían un acuario y un periquito". "Sé que no soy normal", asume Fritzl según el artículo de "News".

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