Cultura

'Fuenteovejuna': una producción espectacular

Lugar: Teatro Lope de Vega del 27 al 29 de noviembre. Compañía: Rakatá. Autor: Lope de Vega. Dirección: Laurence Boswell. Coreografía: Juana González. Música: Pascal Gaigne. Intérpretes: Gerardo Malla, Jesús Fuente, Rodrigo Arribas, Lidia Otón, Cristóbal Suárez, Alejandra Sáenz… Calificación: **

el 28 nov 2009 / 21:08 h.

Aunque para muchos esta popular obra de Lope de Vega suponga el triunfo de la libertad ante el poder del tirano, en realidad, Fuenteovejuna es un canto al poder del absolutismo representado en los Reyes Católicos, ante quienes los nobles debían someterse.

No obstante, el texto es también un hermoso alegato a la solidaridad y a la grandeza humana, que permite a los hombres sacrificar su individualidad por el bien común.

Esta joven compañía de San Sebastián de los Reyes no escatima en medios para transmitir ese mensaje. Así, cuenta con un elenco tan numeroso como atrevido (más de 30 personas entre actores y actrices), una magnífica escenografía, a cargo de Jeremy Herbert, una rica iluminación, una curiosa composición musical de Pascal Gaigne y la dirección de Laurence Boswell, que fue integrante de la Royal Shakespeare Company.

Aparentemente, con todo ello no debe resultar difícil elaborar un montaje espectacular que consiga atrapar la atención.

No obstante, teniendo en cuenta que el reparto presenta un claro desnivel -que tiene como consecuencia directa el desperdicio de una gran parte de la tensión dramática- y que el respeto al texto original alarga la duración hasta casi tres horas, es de destacar el ritmo escénico, tan fluido como envolvente, que Boswell ha sabido imprimir a la puesta en escena con un movimiento actoral absolutamente impecable.

Lástima que, a pesar de la brillantez de la dirección, algunas escenas resulten un tanto gratuitas y que, a pesar del magisterio de Gerardo Malla y la frescura de Óscar Zafra, el genial verso de Lope no brille como merece. Y es que la mayoría de los intérpretes, aun desprendiendo autenticidad, no acaban de saber imprimir a sus personajes el caudal emotivo que el texto les concede.

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