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"Fueron cinco días terribles pero nunca perdí la calma"

Rafael Vizuete Lorente narra cómo sobrevivió en un socavón de cinco metros de profundidad, en un edificio abandonado de Cantillana, hasta que lo encontraron este martes.

el 15 jul 2010 / 10:44 h.

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Rafael Vizuete Lorente será operado mañana de sus tres fracturas.

Tiene 45 años y asegura haber vuelto a nacer ya en cuatro ocasiones tras dos accidentes de motocicleta, la colocación de un 'stent' (dispositivo para evitar la oclusión de las arterias coronarias) en el corazón y después de haber sobrevivido durante cinco días en un socavón de cinco metros de profundidad en un edificio abandonado en el municipio de Cantillana.

Rafael Vizuete Lorente, que vive en Villanueva del Río y Minas, estuvo así desde el pasado viernes hasta este martes, cuando dos vecinos suyos lo encontraron. Desde su habitación en el hospital Virgen Macarena, donde se recupera de sus heridas, relata su terrible experiencia.

¿Pero cómo llegó hasta allí? Cuenta que mientras iba caminando en su paseo diario por recomendación del cardiólogo, entró con su bastón dentro del edificio, por curiosidad. Sin embargo, lo que creyó que era un pequeño escalón se convirtió en una trampa casi mortal cuando se precipitó al fondo del socavón. El fémur y la cadera rota, una costilla hundida y una vértebra fueron las consecuencias de la caída.

Pese a todo, estuvo consciente los cinco días que duró su calvario. “Intenté llamar con el teléfono móvil, pero no había cobertura y la batería se agotó”, relata con una calma pasmosa, pese a que reconoce que fueron cinco días terribles los que soportó.

Gracias a un charco que había en el interior del hoyo y a un poco de agua que llevaba en una botella pudo aguantar los efectos de la deshidratación en unos días en los que la provincia soportó temperaturas que rondaron los 40 grados. “No perdí la calma en ningún momento y siempre estuve seguro de que me iban a encontrar”, confiesa.

Con la poca luz que entraba a través del agujero pudo mantener la noción de las horas y los días que pasó allí. Se le hicieron interminables, por lo que para que las horas pasaran más deprisa intentaba dormir. Incluso intentó provocarse más dolor en la pierna que tenía rota para poder quedarse inconsciente y así descansar. Siempre en la misma posición, tumbado.

Pese a todo, sigue manteniendo une excelente sentido del humor. Otro de sus pasatiempos fue cantar. “Me ponía a cantar canciones de Camilo Sexto, ¡qué horterada! pero es que mientras estaba allí pensé: por lo menos he ido al concierto de AC/DC, ya me puedo morir tranquilo”.

Porque la paciencia y optimismo fueron las claves de su supervivencia. “Yo no le temo a nada, el ánimo no lo he perdido nunca”, agrega. No obstante, pese a todo, tuvo que manejar todas las posibilidades, por si no lo encontraban. “Yo pensaba esperar hasta 10 días, y si en ese tiempo no me encontraban, pues había pensado en hacer algo para consumirme del todo, o coger una hipotermia metiéndome en el charco”, asevera con crudeza.

Finalmente, sus vecinos José Antonio María Moreno y Jonathan Malpica, que como otros muchos llevaban desde su desaparición buscándole, lo encontraron al escucharle gritar desde el fondo del hoyo. La Guardia Civil y los bomberos de Lora del Río y Cantillana lo sacaron tras una hora de trabajo.

Mañana será operado de las tres fracturas simultáneamente. Su principal deseo es reponerse lo antes posible de las heridas “y que la recuperación no sea demasiado lenta”.

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