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"Fui a la Policía al despertarme con sangre que no era mía"

El acusado de matar y violar a su vecina anciana no recuerda nada por estar drogado y bebido.

el 16 nov 2011 / 08:02 h.

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El joven acusado de violar y asesinar a una anciana de 78 años, vecina suya, en Alcosa el 5 de junio 2010 ratificó ayer en el juicio que pasó la noche de botellón y en un festival en el Estadio Olímpico en el que bebió "siete, ocho o nueve vasos" de "whisky y ron", además de drogas, y que solo recuerda "flashes" hasta que despertó en su casa al día siguiente, cuando acudió a la Policía al ver sangre ajena en su cuerpo y sentir "miedo".

Sin embargo, la acusación particular, ejercida por la asociación de mujeres víctimas Amuvi -que pide 44 años de cárcel, diez más que el fiscal- cuestionó que con tal "cantidad de sustancias" como las que dijo haber ingerido "no hubiera podido ni andar" por lo que "pudo haber consumido, pero no tanto como para no ser dueño de sus actos". Para la abogada de Amuvi, Pilar Sepúlveda, el acusado "no se acuerda de todo aquello que no le beneficia pero eso sí, se acuerda perfectamente de haber pedido que lo llevaran a la comisaría ese día y de las sustancias que consumió".

Borja B.O., en prisión desde su arresto, está acusado de asestar 21 puñaladas y violar a una mujer de 78 años en su casa. La Fiscalía pide para él diez años de prisión por violación y 24 por asesinato, así como una multa de 2.430 euros por allanamiento de morada Amuvi solicita cuatro por allanamiento de morada, 15 por violación y 25 por asesinato. La defensa pide su absolución al considerar que actuó bajo los efectos del alcohol y la droga.

Según su relato en el juicio, acudió sobre las 21.30 horas con unos amigos a un festival en el Olímpico y tras un botellón previo, entró en el recinto "un poco alcoholizado" y consumió en un servicio éxtasis, cristal y éxtasis líquido. Solo tiene un "leve recuerdo" de permanecer con su amigo Moisés F.M. en el aparcamiento de la Cartuja, ya de mañana, bebiendo, y, ya en su portal, de haber con la víctima, Efigenia G.L., pero no haber entrado en su casa, donde se hallaron varias prendas suyas.

Testigos. Al despertar y ver sangre en su pierna y brazo pero no heridas, llamó a su amigo Moisés, al que no recuerda haber confesado el crimen sino solo decirle que estaba "muy asustado". Tras hablar con éste y con su madre y no recordar ninguna pelea pero sí la conversación con la vecina, llamaron a su puerta sin éxito. Luego se citó con su padre y le contó que "algo había pasado" y le pidió que le llevara a comisaría. Tampoco recordó haberse deshecho del cuchillo al estar "aún resacoso y con síntomas de las drogas". Su amigo Moisés declaró que esa noche no le vio tomar drogas pero sí que estaba "agresivo" y "muy pasado, totalmente ido" y tenían que controlarle para que no pegara a la gente. Refutó su declaración al afirmar que cuando le contó que "había matado a una vecina" y le dijo dónde estaba el arma, que tiraron a un contendor. También declaró un testigo que le vio hablar con la víctima "en un tono normal" y la madre de Moisés, que confirmó que el acusado relató que había matado a Efigenia porque "se le reflejó la madre".


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