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Fun, fun, fun

Mangas de camisa en el primer fin de semana de la Feria del Belén, que un año de estos va a tener que vender abanicos.

el 12 nov 2011 / 20:09 h.

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Tanto pegaba el sol ayer por entre el nubladillo matutino en la recién inaugurada Feria del Belén que hasta la lavandera tenía los pies metidos en agua. O el cambio climático se hace acompañar de un cambio litúrgico, o el árbol de Navidad del futuro no será un abeto; será una chumbera, ante la cual los niños con bufandas no entonarán el celebérrimo villancico del fun, fun, fun, porque estarán todos en cama con sarampión menuíto; sino que sonará el más pertinente cri, cri, cri, que es lo que cantan los grillos en las noches de calor espantoso. Bien, pues agárrese: aquello estaba, como suele decirse, hasta la colcha (para quienes no hayan salido de Andalucía, una colcha es un cobertor de tela que se pone sobre las camas allende los trópicos). Eso sí, todo el que pasaba por la Avenida y se percataba de la presencia de los puestecillos, repartidos entre la Catedral y el Archivo de Indias, se hacía la misma pregunta: ¿Ya?  

Pues sí. Fue gracioso, además, porque en uno de esos arrebatos espontáneos que les da a los humanos sin que sean conscientes de lo que hacen (ni mucho menos de si hay mil personas alrededor), una señora mayor simpatiquísima, que por cierto estaba mirando el coro de esclavos egipcios de las pirámides (ya saben que también de eso hay figuritas), se lanzó a hacerle los coros al villancico flamenco que estaba sonando por la megafonía (el de los peces en el río). Hasta que se dio cuenta de la extemporaneidad y se cortó, con un balbuceo de autorreproche y una cara que parecía preguntarse: ¿Ya? Pero eso no importa nada en Sevilla, donde, pese a que ayer pegaba más una torrija que un mantecado, hay lo que Rafael El Gallo denominó como gente pa to.

Si a alguien le ha podido parecer que estos dos primeros párrafos son una censura a la Feria del Belén, es que ayer estuvo demasiado tiempo a la intemperie: todo lo contrario. Aquello es una maravilla. No pierda tiempo, quítese los manguitos y acuda cuanto antes porque esto cada año que pasa se sofistica más. A quien no haya ido mucho por esta feria en ediciones precedentes le puede dar un patatús de la impresión, porque esto se parece tanto al antiguo nacimiento casero (el del papel de plata y el pato más grande que San José) como Las Vegas a la velaíta de Loranca de Tajuña, Guadalajara. Hay una cosita que sí puede rechinar un poquito, y se trata de que, en su afán por recrear la infancia completa de Cristo (que a este paso va a haber que montar el nacimiento en el pasillo), en esta feria hay quienes venden conjuntos escultóricos dedicados a la matanza de los inocentes. Preciosos, sin duda, miren la foto. Pero claro, a eso, ¿qué se le canta? ¿La Marimorena? ¿La sintonía de CSI: Miami?

Por lo demás, demoledor espectáculo de diversidad, belleza y originalidad. Desconcentra un poco, eso sí (o al menos desconcentraba ayer) la siguiente circunstancia: que encima de las cabezas sonaban, como se ha dicho, los villancicos flamencos; enfrente estaban Los Calchakis o como se llamen tocando a todo trapo la de El cóndor pasa. Y más allá, un hombre estatua de esos que simulaba ser una cabeza cortada sobre una mesa, dando berridos cada vez que alguien le echaba una moneda. Un chiquillo salió hasta llorando, del susto. Total, que entre los alaridos del decapitado, Los Calchakis en plan el decibelio es bello, un tuno que pasaba con su bicornio, el incienso en modo rito satánico y todo el jaleo de la Avenida, ambiente de recogimiento pascual había allí lo justo para no salir corriendo. Craso error: pocas cosas más hermosas se pueden hacer estos días que pasarse a ver estos puestecillos. Observen las gallinas autómatas, y los tendederos, y los nenes asombrados. Ayer había uno en brazos de su abuela, a la que le decía, señalando con su dedito: Quero ete, y ete, y ete, y ete... Claro. Y tu abuela también.

De utilidad:

Qué: XVIII Feria del Belén de Sevilla 2011.
Dónde: En el mismo lugar que el año pasado, los alrededores de la Catedral y el Archivo de Indias, es decir, la calle Fray Ceferino González y la Avenida de la Constitución.
Cuánto: Mire sin miedo, es gratis. Otra cosa es que compre o no compre, que ganas no le van a faltar.
Cuándo: La feria se acaba de inaugurar y estará hasta el 23 de diciembre, con el siguiente horario: de lunes a viernes, de 10.30 a 14 y de 17 a 21 horas; los sábados, domingos y festivos, de 11 a 15 y de 16 a 21 horas.
Cuántos: Son 15 las firmas de artesanos y empresas concurrentes, repartidas en 29 puestos.

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