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Cultura

Furia de Titanes: Carente de magia

el 10 abr 2010 / 18:57 h.

Lo que empezó siendo una mera curiosidad y se fue transformando poco a poco en una práctica constante, lleva ya tiempo convertido en algo más que una molestia recurrente. No voy a decir aquí que los remakes sean un síntoma evidente de que el cine, al menos el "palomitero", se encuentra en fase terminal, pero sí que son parte de un cáncer en avanzado estado de metástasis. Podrán pensar que exagero, pero les reto desde aquí a que me citen más de cinco ejemplos de remakes que hayan conseguido siquiera igualar al original (fuera este de la calidad que fuera). De estas palabras resulta obvio inferir que Furia de titanes entronca a la perfección en la corriente de mediocridad en la que se mueven todas esas cintas que al cabo del año versionan filmes de hace décadas o sólo años (¿a quién se le habrá ocurrido la idea de rodar de nuevo la trilogía de Millenium?), con unos resultados en el caso del filme que nos ocupa que se mueven entre lo anodino y lo inevitablemente olvidable.

En el primer grupo habría que meter las actuaciones de todo el reparto al completo situando en primera posición a un insulsísimo Sam Worthington, al que tanto le da ser un cyborg, un marine minusválido en un planeta fantástico o el hijo bastardo de Zeus, todo lo interpreta con la misma carencia de entusiasmo y convicción. También en este paquete tendríamos que incluir a la música de Djawadi, tan espectacular como vacua y a un montaje que, en ocasiones, carece de sentido del ritmo.En lo que respecta a lo olvidable, tres son los detalles más irritantes de la producción, la dirección, la irregular labor del departamento de efectos.

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