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Fútbol como cultura

Hay quien dice que todo es cultura. Desde este democrático punto de vista, también lo es el fútbol, faltaría más.

el 15 sep 2009 / 07:06 h.

Hay quien dice que todo es cultura. Desde este democrático punto de vista, también lo es el fútbol, faltaría más. Ahora bien, por mi parte, opino que el fútbol pinta demasiado; o sea, que goza de demasiado predicamento en nuestras vidas, que los futbolistas cobran demasiado, y, más grave aún, que hablan demasiado por la tele. Sin embargo, en un día como hoy, estoy tentado de ver el asunto desde una perspectiva nueva.

Hoy por la tarde, este país crónicamente fragmentado, imposible de vertebrar en torno a una emoción positiva común, se aproximará a la idea de nación del modo más directo: un equipo de fútbol. Cierto, tenemos algún que otro símbolo para acompañar al equipo, pero verán que son símbolos poco eficaces y hasta una pizca ridículos. Tienen muy poca épica. Así que lo único que nos queda es el fútbol en estado puro. Me explico.

Reparen en que los comentaristas de la tele hablan una y otra vez de "la roja" en referencia a la camiseta y a su simbología. Pero es que eso de "la roja", señores míos, tiene muy poco gancho. "La roja" tiene ciertas resonancias a sandía madura y a comunismo de Lavapiés. Y no hay ninguna épica en eso. Luego está la sempiterna tonada 'Que viva España', cuya "s" debe pronunciarse con la "g" manchega de Bono; y eso es circunscribir topológicamente demasiado el concepto de España.

Tampoco eso tiene mucha épica. Y, por último, para casos de urgencia, tenemos el himno español. Pero es que tampoco es muy eficaz. Esa 'Marcha real o Marcha granadera', que arrastramos desde el siglo XVIII, tiene, por naturaleza, mucho de militar y poco de civil. No sirve para unir, sino para disciplinar. Y, para ser francos, lo único épico que tiene el himno es el infructuoso procedimiento que se siguió para dotarlo de letra.

Por tanto, nos quedamos con el fútbol en estado puro. Esto sí que moviliza las emociones de un colectivo que, en teoría, responde a la idea patria. Un equipo de fútbol ganador frente a un enemigo común. Hasta aquí España. Esa es la épica que alcanzamos a vislumbrar. Y no es poca. Hasta Leticia Ortiz la vislumbra. Hasta el señor Joan Gaspar, ahora vicepresidente de la Federación Española de fútbol, la vislumbra. Y tanta gente de calidad no es probable que se equivoque.

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