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Futuro andalucista. Tres valientes y un cuarto que se va por la puerta de atrás

Julián Álvarez da un paso atrás y decide no optar a su reelección como secretario general del Partido Andalucista (PA). Lo hace después de emerger tres candidatos para tal puesto como son la ex portavoz Pilar González, Manuel María de Bernardo...

el 15 sep 2009 / 04:10 h.

Julián Álvarez da un paso atrás y decide no optar a su reelección como secretario general del Partido Andalucista (PA). Lo hace después de emerger tres candidatos para tal puesto como son la ex portavoz Pilar González, Manuel María de Bernardo, alcalde de San Fernando (Cádiz) y Francisco Jiménez, alcalde de Utrera (Sevilla), tres valientes, en fin, dispuestos a hacerse con el control de un partido que está hecho una ruina, literalmente, si se tiene en cuenta, no ya los fiascos electorales cosechados si no, también, la pesada losa financiera que tiene que soportar con un altísimo endeudamiento de dudoso cobro cuanto menos. Aún así, ya es de destacar el gesto de estos aspirantes que acuden a pelear por la dirección del partido en uno de sus peores momentos por no decir que en el peor de todos. Llegados a este punto, parece un despropósito la intención que se marcaron los anteriores dirigentes para forzar una candidatura de consenso y evitar así un congreso de división y enfrentamiento entre varios candidatos. La situación es tan extrema que lo último que podría necesitar esta formación es una nueva fase de "pasteleo" que oculte las diferencias sin dar lugar al contraste y la disputa legitima para que gane aquel que resulte más válido a los ojos de los propios militantes.

No sólo debe girar en torno a las personas. De todas formas, los esfuerzos de unos y otros para confluir en una sola candidatura han comenzado ya, pero, en todo caso, al margen del quién gane este crucial congreso, previsto para el 7 de Junio en Sevilla, la clave estará, más bien, en el modelo de partido por el que se opte y, en definitiva, en las bases ideológicas y políticas sobre las que se debe asentar en el incierto período que tiene por delante. Es decir, si se limita todo a un simple debate sobre personas, está claro que dicha cita congresual se cerrará en falso como también, si se pasa de puntillas por lo hecho hasta ahora. Y es aquí en donde parece que puede existir el mayor margen de error. A los contendientes, se les nota, a unos más que a otros, cierta prisa por pasar página cuanto antes sin entrar en detalles del por qué se ha llegado a este punto, sin interés, por tanto, para analizar la estrategia seguida hasta ahora y determinar con ello las responsabilidades a las que hubiera lugar en relación al desastre total en el que se encuentran.

Álvarez se van sin dar explicaciones. Tal vez ese comportamiento se deba a que, en distinta medida, igualmente ellos son corresponsables de lo sucedido. En diferente grado, pero han de admitir que aprobaron y consintieron una forma de actuar que no ha contado con el respaldo popular hasta el punto de que en esta legislatura ni siquiera estarán presentes en el Parlamento Andaluz. Eso tiene su precio, aunque, como corresponde, quien tiene más que pagar es el propio Álvarez. En un acto de sensatez ha decidido marcharse y auque lo ha hecho por la puerta de detrás y sin armar ruido, debe quedar claro que ha fracaso en su intento de abrir una nueva etapa de su partido fijando una trayectoria errática, sin rumbo y, por supuesto, sin un horizonte claro, sólo movido por instintos sectarios que le inhabilitaban, sistemáticamente, para convertir al PA en una organización solvente y seria

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