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Cultura

¿Futuro borroso para el arte flamenco y los flamencos?

Divagaciones sobre la clase política y sus relaciones con el flamenco a propósito de las próximas elecciones.

el 07 abr 2011 / 19:40 h.

El presidente Zapatero se va dentro de un año; el gran actor Willy Toledo irá en las listas de IU por la localidad sevillana de El Coronil en un gesto que le honra; y el consejero andaluz Luis Pizarro ha dimitido estos días, dejándonos con el corazón partío como canta su sobrino, el famoso Alejandro Sanz. Con dos pares.

Deberían sonar las campanas de la Giralda. ¡Una dimisión en Andalucía! ¿Qué lectura podemos sacar de estas tres noticias? Que la izquierda, que ya venía renqueando desde que Felipe González la dejara medio tiesa, se desmorona a pasos agigantados.

¿Qué puede pasar en las próximas elecciones autonómicas andaluzas? Dos cosas: que siga gobernando el Partido Socialista, como siempre desde que tenemos democracia, o que lo haga el Partido Popular. ¡Vaya descubrimiento!, dirán ustedes. Es que no hay otra opción política.

Poniéndonos en el caso hipotético de que gobernara Javier Arenas en Andalucía a partir del próximo año, ¿qué pasaría con el flamenco? Temblando están algunos, sobre todo en la Agencia Andaluza del Flamenco, porque la Casa de Murillo se puede quedar como el palomar del Cortijo de Malajuncia.

Entonces nos íbamos a enterar de lo socialistas que son los flamencos, antaño tan a gustitos en la Bodeguilla de Felipe y ahora, sin Felipe, en la Tertulia de Juan Badía, que es de pata negra. Salvo honrosas excepciones, el artista flamenco no tiene ideología política alguna: se suele adaptar al régimen que gobierna.

Figuras muy conocidas del flamenco sobrevivieron en la República, le cantaron y bailaron a Franco y a sus ministros en La Granja, destaparon el tarro de las esencias en las fiestas de Felipe González, sangraron a la Junta de Andalucía en tiempos de Aznar y han agotado las arcas de Cultura con Chaves y Zapatero.

El único partido político que ha hecho algo por el flamenco en toda la historia de nuestro arte es el Socialista. Es justo reconocerlo, aunque hayamos criticado muchas veces su dirigismo y esa manía de poner las instituciones flamencas en manos de acoplados que no saben si Franconetti fue cantaor de flamenco o el que inventó la lasaña.

En el hipotético caso de que gobierne Arenas, ¿qué pasará con el flamenco? No debería de pasar nada, pero si tengo que ser sincero, de lo que sí estoy seguro es que habría grandes recortes para el mundo de lo jondo. No es que vayamos a vernos obligados a reabrir los tabancos como La Europa o la Venta Vega. Tampoco es eso. Pero habrá recortes.

Hace unos días leí un comentario en nuestro diario digital de alguien que decía sentirse avergonzado de ser andaluz por el hecho de que la Junta vaya a declarar Bien de Interés Cultural el fandango y las sevillanas.

En Andalucía hay aún mucho antiflamenquismo y tenemos que estar al loro para que todo lo que este arte ha avanzado en las tres últimas décadas sirva para algo y no regresen nunca más aquellos tiempos en los que tanto se vejó a los flamencos.

Que cada cual vote a quien quiera votar, en libertad y sin miedo alguno. Pero los que amamos el flamenco tenemos que estar siempre por encima de los vaivenes políticos. Sobre todo ahora que parece que vienen tiempos duros para nuestro arte, según los agentes artísticos, que son los que saben.

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