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Galones de capitán contra el rigor táctico

Rakitic debutó hace dos años y medio en el ocaso del Sevilla de los títulos y ahora es de los que mantiene la magia de antaño.

el 04 oct 2013 / 00:22 h.

Cuando apareció de improviso en el 11 inicial de aquella semifinal de la Copa del Rey de febrero de 2011 ante el Real Madrid, ni el más avezado sevillista se podía imaginar que aquel croata desconocido, que había dejado en el banquillo a todo un Luis Fabiano, iría ganándose desde ese día los galones de capitán. Llegó cuando en aquel banquillo estaba sentado el gran jefe de la nave nervionense, un tal Javi Navarro, aunque ya como técnico a las órdenes de Goyo Manzano. Rakitic bebió los últimos sorbos de aquel Sevilla que ya no levantaba títulos pero sí tenía ese poso de sus héroes: Escudé, Kanouté, Palop, Navas... Esa magia de antaño se la guardó ayer el sevillano con pasaporte croata en otro partido para enmarcar. De su chistera salió un recital de pases largos, mostrando que no fue casualidad la asistencia a Jairo en San Sebastián. Lo hizo con Diogo y con Bacca en la jugada del penalti que supuso la expulsión de Diagné –la segunda en 4 días, para mosqueo de su entrenador– y el gol de Perotti que encarriló la eliminatoria. Pero no se quedó ahí, ya que Rakitic fue el primero en robar balones y asumir su rol de jefe. No extrañó nada que, cuando Emery decidió sustituirlo en el minuto 88, se llevara una ovación que sorprendió a la propia estrella. Y es que con su juego se ha cargado el debate de los corrillos futbolísticos. La duda no es si ponerlo de mediocentro o mediapunta, sino saber cuánto le durará la gasolina y si contagiará al resto de esa mágia. Sevilla FC - Friburgo. / EFE Sevilla FC - Friburgo. / EFE Rakitic desniveló el choque ante un Friburgo que está lejos de aquel apelativo de brasileños del Breisgau que se ganó por su juego vistoso allá por los años 90. Para el recuerdo quedaron esas florituras y ahora estos alemanes son alemanes: rigor táctico y no conceder espacio. Logró que durante 62 minutos el Sevilla FC jugara a contraestilo, al balón aéreo, hasta que dejó un resquicio... y se abrió la lata. Hablando de germanos, dos realidades. Una, que Trochowski está recuperado para el fútbol. Dentro del sopor del primer periodo, con algún que otro pito en la grada, fue de los que más empujó. Segundo, Marin. Calidad no le falta, pero esos pases que antes iban al pie del compañero ahora se van al limbo. Hasta en la vaselina que intentó en el 87 no encontró gol. Habrá que tener dosis de paciencia.

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