Cultura

Galván mostró proyección y Vanessa pagó su inexperiencia

La debutante escuchó cuatro avisos frente a una novillada de El Montecillo cargada de matices

el 22 may 2011 / 21:30 h.

La atención andaba en los resultados que empezaban a arrojar los primeros escrutinios electorales según iban cayendo, uno a uno, los novillos de El Montecillo. La verdad es que hubo dos: tercero y sexto, que estuvieron a punto de volver por sus propios pasos a los corrales de la Maestranza revelando la inexperiencia de la gitanita de Triana que cerraba el cartel de ayer. La chica, que ya lleva más de una década en esto, cumplió el sueño; se vio anunciada en la plaza de la Maestranza en festejo picado y hasta le enjaretó algún natural allí y aquí -con aire mexicanizante- a su lote de novillos. Pero la realidad es tozuda y lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Vanessa pasó dos calvarios para echar abajo a sus dos enemigos: al tercero, que fue noble, después de poder expresarse brevemente con la izquierda;_en el sexto, que se fue aplomando, citando siempre al hilo y jugándosela mucho más de lo que trascendió al tendido. Afortunadamente salió por su pie.

Pero más allá de lo anecdótico, el verdadero interés de la novillada residía en comprobar lo mucho y bueno que se cuenta de David Galván, que se enfrentó en primer lugar a un novillo noble y un punto soso al que le faltó siempre rematar los viajes. Galván se llevó una fuerte voltereta en medio de una lidia un punto desordenada y falta de mando pero afortunadamente se puso orden con la muleta en un trasteo que brilló más por el lado izquierdo a pesar de la tendencia del animal a salir con la carita a media altura. Galván también supo venderlo por el otro lado pero enseñó mejor sus cualidades al no volverle la cara al peligroso, inmenso y aplomado quinto, que también le propinó un fuerte mamporro. Este novillo había avisado un par de veces al novillero gaditano, que inició su faena con sabrosos muletazos por bajo para mostrar luego una aptitud y actitud que merece ser seguida y tenida en cuenta.

El tercer debutante de la tórrida tarde de ayer cateó la reválida maestrante al sortear el novillo con mayores posibilidades. El primero embistió con franquía, codicia y recorrido en todos los tercios después de emplearse en el caballo a pesar del tremendo porrazo que se dió en una tronera nada más salir del chiquero. Barrio no dijo nada en un larguísimo trasteo que no convenció a nadie. Tampoco trascendió su baldío esfuerzo con el mansísimo y rajado novillo que hizo cuarto.


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