Cofradías

Garantía segura de Victoria

Miles de fieles arroparon ayer a la Virgen de la Victoria en su madrugador traslado a la Catedral por el 450 aniversario de la fundación de la hermandad.

el 05 oct 2013 / 20:05 h.

TAGS:

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, durante la misa estacional de acción de gracias. / J. M. Espino (Atese) El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, durante la misa estacional de acción de gracias. / J. M. Espino (Atese) (FOTOGALERÍA)   Aunque su nacimiento, en 1563, tiene lugar en torno a una imagen de Cristo Atado a la Columna y Ella no llegaría sino hasta medio siglo después, este sábado, para conmemorar sus cuatro siglos y medio de existencia, la hermandad de Las Cigarreras envió a la Catedral a su mejor embajadora, la Virgen de la Victoria. La presencia en las calles de la Reina Cigarrera, su rostro doliente y sereno –más despejado que nunca gracias a las manos de su vestidor, Joaquín Gómez– y su elegantísimo palio de cajón granate, perfecto modelo de puro clasicismo, cautivaron ayer el corazón de la legión de sevillanos que en esa tarde de mantillas y visitas a los sagrarios en la que el tiempo vuela sin piedad hacia la noche más hermosa apenas pueden deleitarse unos minutos en el cortejo de los nazarenos de raso morado y escudos áureos que cada Jueves Santo desembarca en Sevilla desde el barrio de los Remedios. Desde su madrugador traslado, de abierto compás, atravesando las oscuridades de la noche a la voz de Manuel Villanueva entre rezos del rosario y los cánticos del octeto del coro de cámara Maese Rodrigo, hasta su regreso a casa, la dolorosa ante la que se postró en varias ocasiones el rey Alfonso XIII fue arropada por centenares de fieles y devotos en un día señalado de principio a fin para recrearse en la ternura de su expresión llorosa y en el regio palacio de bordados juanmanuelinos que le sirve de trono. Dos horas empleó de madrugada la Virgen cigarrera en dejar atrás su barrio de los Remedios y el puente de San Telmo y plantarse, luego de atravesar antes que nadie su jardín particular del Paseo de Luis Cernuda, a los pies de la Giralda a las ocho de la mañana. Tres horas después, con la Virgen enmarcada en el Altar del Jubileo, escoltado su palio por el estandarte de la hermandad y la insignia regia del Pendón Morado de Castilla, el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, daba inicio a la misa estacional de acción de gracias por el 450 aniversario cigarrero, ceremonia que revistió una gran solemnidad y que fue amenizada por un coro y orquesta de cámara. La Virgen de la Victoria a su llegada a la Casa Consistorial, donde fue recibida por la Corporación local. La Virgen de la Victoria a su llegada a la Casa Consistorial, donde fue recibida por la Corporación local. Dirigiéndose a los hermanos que llenaban la Catedral, el prelado dio gracias a Dios “por todos los dones y gracias que ha regalado a vuestra hermandad a lo largo de estos 450 años de historia”. “Esta hermosa historia de gracia no es consecuencia del ingenio o del esfuerzo de los hermanos mayores y las juntas de gobierno que a lo largo de estos cuatro siglos y medio se han sucedido. Es obra, ante todo, de la misericordia de Dios, de su bondad y su amor sin medida”. Asenjo propuso “María en el corazón” como un buen lema para enmarcar esta celebración. “Con la Virgen de la Victoria en el corazón, vuestra vida se convertirá en un camino de conversión y de gracia y en un manantial de santidad y de fidelidad a vuestra vocación cristiana y cofrade”. Por último, el arzobispo pidió a la Virgen para que este encuentro con Ella “traspase los aspectos sentimentales, tradicionales o costumbristas. Que no se quede en la superficie de los sentimientos, que a poco o nada comprometen, sino que se realice en el hondón de vuestros corazones. Que sea un encuentro personal y cálido con Ella y, a través de Ella, con su hijo Jesucristo, que transforme nuestra vida y que tenga una repercusión y un reflejo en vuestra vida cotidiana”, deseó el prelado. Ya por la tarde, la Puerta de los Palos catedralicia volvía a abrirse de par en par para despedir a la Reina Cigarrera, en cuyo honor, y de forma excepcional, la banda de música que lleva su nombre interpretó aún en el interior de la Catedral, nada más descender el Altar del Jubileo, la Salve a la Virgen de la Victoria, himno cuyo autor musical es Rafael Bermúdez. Hasta 38 representaciones, en su mayoría de hermandades del Jueves Santo y del Arciprestazgo de Triana los Remedios, se sumaron al cortejo cigarrero hasta su llegada al andén del Ayuntamiento, donde la dolorosa fue recibida por la Corporación Municipal antes de emprender camino a casa.

  • 1