Cultura

García Montero: "Machado estaba orgulloso de pagar el traje que vestía"

El escritor defiende la vigencia del legado machadiano en el curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

el 29 oct 2009 / 19:40 h.

La Casa de Los Pinelo, donde la Universidad Menéndez Pelayo celebra esta semana un encuentro alrededor de Antonio Machado, acogió ayer una hermosa defensa de la vigencia del legado del maestro sevillano a cargo de Luis García Montero, quien aseguró que "sus versos son tan conocidos que muchas veces acaban perdiendo su sentido original".

En la charla quedó de manifiesto que, allí por donde se habrá la obra machadiana, se encuentra una lección válida para la España de hoy. No le habría venido mal a los implicados de la trama Gürtel, por ejemplo, aplicarse aquello de "a mi trabajo acudo, con mi dinero pago/ el traje que me cubre y la mansión que habito...".

"Machado estaba orgulloso de pagar el traje que vestía y de acudir a su trabajo, era una declaración de orgullo cívico. Entiende al poeta como ciudadano, no como un elegido de los dioses, y habla con las palabras de todos, no inventa un lenguaje extraño", explicó García Montero.

Dentro del mismo poema, el popular Retrato, García Montero se detuvo en los versos "A distinguir me paro las voces de los ecos,/ y escucho solamente, entre las voces, una", que tradicionalmente han sido interpretados como un elogio a la originalidad y un alegato contra los imitadores. "No olvidemos que en la tradición de Machado, la deriva simbolista del Romanticismo, lo prestigioso eran los ecos y el peligro estaba en las voces, una idea que ya está en Bécquer. El código simbolista se basaba en el fracaso del lenguaje como correlato del fracaso social", apuntó.

También recordó el conferenciante granadino las emocionantes palabras del Juan de Mairena que él mismo ha usado en sus clases en la Universidad los últimos 28 años: "Pláceme poneros un poco en guardia contra mí mismo. Pensad que no siempre estoy seguro de lo que digo, y que, aunque pretenda educaros, no creo que mi educación este mucho más avanzada que la vuestra. No es fácil que pueda enseñaros a hablar, ni a escribir, ni a pensar correctamente; porque yo soy la incorrección misma, un alma siempre en borrador, llena de tachones, de vacilaciones y de arrepentimientos...".

"Transmite valores y principios a salvo del fantasma del dogmatismo", prosiguió García Montero. "La verdad de Machado no es un herencia divina, sino su responsabilidad cívica".

Sin alejarse de la actualidad, García Montero también reivindicó en nombre de don Antonio "el hecho de que la libertad no es sólo poder decir lo que pensamos, sino también pensar lo que decimos. Ahora, con el control mediático del mundo, debemos recordar el sentido del realismo machadiano para seguir siendo dueños de nuestras propias opiniones", agregó.

Y aprovechó para condenar la reforma de la Ley de Extranjería que iba a aprobarse ayer mismo en el Congreso, y que no recuerda precisamente el exilio machadiano en Collioure o el de tantos españoles. "No creo que convenga fundar nuestra modernidad en un olvido de esta historia", apostilló.

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