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Garrido contra el sentido común

LA CONTRACRÓNICA. Casi nada de lo que sucede últimamente en el Betis tiene sentido. Lo que hace y dice su entrenador es una parte más de esta espiral interminable.

el 16 ene 2014 / 00:14 h.

Juan Carlos Garrido, pensativo en San Mamés. Juan Carlos Garrido, pensativo en San Mamés. Después de oír a Juan Carlos Garrido tras caer en Bilbao, no generar ni una ocasión en la meta del Athletic, ser eliminado de la Copa y acumular otra derrota más como entrenador verdiblanco; y después de acudir a la siempre eficaz web de la Real Academia por si los ilustres defensores del idioma español habían decidido dar la vuelta al diccionario y sólo el entrenador del Betis se había enterado de los cambios... Después de todo eso, en fin, los béticos cabales y todos quienes gusten de respetar la semántica pueden quedarse tranquilos. El Betis, como ellos se temían, ni salió reforzado ni compitió ni jugó bien en San Mamés. Al revés. Su entrenador habló en contra del sentido literal y, lo que es peor, del sentido común, con el que el Betis como institución, todo sea dicho, lleva semanas peleado. Veamos una por una las pruebas que demuestran que Garrido o estuvo en otro partido o dio una versión personal, quién sabe si provocadora, del encuentro que vieron/sufrieron los béticos. Primera acepción del verbo ‘reforzar’:“Engrosar o añadir nuevas fuerzas o fomento a algo”; lo único que fomentó el Betis en Bilbao fue su pésima racha de todo, resultados y juego. Segunda acepción:“Fortalecer o reparar lo que padece ruina o detrimento”; es evidente que una derrota no repara nada y sólo fortalece la propia ruina. Ytercera acepción:“Animar, alentar, dar espíritu”; en este punto, Garrido podría preguntar a sus jugadores y a los aficionados si se notan más animados y reconfortados de espíritu, a ver qué le responden. El problema de Garrido, uno de ellos, es que ni siente ni padece, o como mínimo da esa impresión cuando se le oye hablar. Pierde y pierde y pierde, pero fiasco tras fiasco se conforma con “competir” y citar mil veces ese “proceso” que no es real, porque su equipo ni evoluciona ni mejora. A este paso, el valenciano va a hacer buenos a tipos como Griguol, Hiddink o Luis Fernández. De momento está al mismo nivel(ito). Es todo una espiral interminable de locuras, más allá de las ruedas de prensa. Como aquel experimento de Jorge Molina en la banda derecha, al que ayer siguió Perquis como mediocentro defensivo después de dos meses de inactividad. Naturalmente, el francopolaco no se enteró de nada. Como Garrido.

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