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Garzón manda a prisión a los etarras que planeaban atentar en Andalucía

El comando Vizcaya de ETA planeaba una cadena de atentados en lugares de ocio, centros comerciales y hoteles de Andalucía a partir del próximo mes de agosto. Vil propósito que ha quedado sesgado tras la detención del grupo más activo de la banda.

el 15 sep 2009 / 08:47 h.

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El comando Vizcaya de ETA planeaba una cadena de atentados en lugares de ocio, centros comerciales y hoteles de Andalucía a partir del próximo mes de agosto. Vil propósito que ha quedado sesgado tras la detención del grupo más activo de la banda, que también seguía al senador por Álava del PP, Ramón Rabanera.

Así se desprende del auto emitido por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que ha enviado a prisión a siete de los presuntos miembros y colaboradores del llamado complejo Vizcaya, el grupo más activo y peligroso desde el final del alto el fuego de la banda. Los otros tres han sido puestos en libertad, uno de ellos, Adur Arístegui, bajo fianza de 12.000 euros.

La historia parte de junio pasado, cuando el presunto jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Txeroki, ordenó al jefe del comando, Arkaitz Goikoetxea, y Asier Borrero -un nuevo liberado del grupo, que se encuentra huido- que prepararan una campaña de atentados contra intereses turísticos en Andalucía. De hecho, una de las atarras detenidas y puestas en libertad, Libe Agirre Mazaga, fue apresada en Fuengirola con mapas de la Costa del Sol, cinco provincias andaluzas -presumiblemente de la costa- y Portugal.

Las acciones estaban ya tan iniciadas que habían concertado una cita en Granada, el próximo 15 de agosto, al objeto de recibir las instrucciones del operativo. No obstante, el subdelegado del Gobierno en Granada, Antonio Cruz, llamó ayer a la tranquilidad de la ciudadanía porque, según declaró, ahora no hay "indicio alguno" que hiciera temer algún atentado terrorista. Es más, tampoco tiene constancia de que ETA contara con "infraestructura permanente" en Andalucía. En el informe de Garzón sí está escrito, en cambio, que la dirección de ETA encargó estudiar la posibilidad de establecer una infraestructura estable en Portugal.

El texto también revela que Goikoetxea ordenó a Íñigo Gutiérrez, también encarcelado por Garzón, que captara información sobre Ramón Rabanera, varias empresas vinculadas al Tren de Alta Velocidad (TAV), el cuartel de la Guardia Civil y el Museo Militar de Burgos.

Tras conocer estos datos, Rabanera afirmó que "está vacunado" contra las amenazas de ETA, aunque creía que "los mafias del crimen" se habían olvidado últimamente de él.

El etarra Aitor Cotano también recabó datos sobre las Casas del Pueblo del PSE-EE en las localidades vizcaínas de Sopelana y Leioa; de la sede del PP en Getxo; de las comisarías de la Policía Autonómica Vasca en Bermeo, Plencia y Santurce (Vizcaya) y de los Juzgados de Balmaseda (Vizcaya).

Con respecto al atentado contra el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, Garzón explica que se iba a producir también en agosto en la localidad riojana de Ezcaray, lugar de descanso estival del magistrado. El auto además detalla que las jeringuillas y los sedantes hallados en el zulo de Pazuengos eran para secuestrar y asesinar al concejal del PSE de Eibar Benjamín Atutxa, que fue vigilado por Olga Comes.

Precisamente la Policía francesa localizó y comenzó ayer el registro de la casa donde se alojaba esta etarra junto a su compañero Asier Eceiza. Ambos fueron detenidos el pasado viernes al este de Francia.

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