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Garzón: "No sé por qué se trata a los ciudadanos como tontos"

El exjuez de la Audiencia Nacional, que admite que su inhabilitación por investigar los crímenes franquistas le "ha jodido la vida", critica la falta de transparencia ante la crisis.

el 31 may 2012 / 18:10 h.

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El exjuez Baltasar Garzón tras su conferencia en UGT Sevilla.

El exmagistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, condenado por prevaricación en la investigación de los crímenes del franquismo, se mostró ayer indignado no solo con su situación profesional, que reconoció que le ha "jodido la vida" pero no se arrepiente de su actuación, sino por la gestión de la actual crisis en la que "el interés económico se ha impuesto por encima de los derechos humanos". Por esa indignación expresó su admiración por el movimiento 15-M, al que dijo "en vez de demonizar hay que apoyarlo porque son los únicos que se están moviendo en una sociedad que está adormecida y atemorizada".

Garzón participó en el Foro de UGT Sevilla con una conferencia titulada Universalidad frente a globalización (la crisis de los valores), en la que puso de manifiesto que la crisis actual no es meramente económico sino que se está llevando por delante los derechos humanos, y con ello la dignidad humana, justo cuando la Declaración Universal de 1948 está a punto de cumplir 65 años. "Debemos cuestionarnos si debemos jubilarla ya que a nadie le interesa y todo el mundo la pisotea o preservar ese instrumento como el idóneo para resolver la situación actual", clamó.

Y es que, a su juicio, la crisis económica está sirviendo de coartada para el retroceso de los logros alcanzados y el freno a la extensión de los derechos universales. Todo ello sin que gobernantes e incluso juristas hagan nada por evitarlo y con la conciencia de la sociedad "anestesiada" por el "lenguaje de los economistas" en una especie de "sedación conducida" en la que impera el "miedo" porque "nadie de las instituciones nos ayuda a explicar lo que está pasando".

Transparencia. Garzón cargó duramente contra la "falta de transparencia", que ejemplificó con la polémica generada por los gastos del presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Dívar, y su renuncia a dimitir y el rechazo de la Fiscalía a abrir una investigación. O por el caso Bankia, donde arremetió contra la "vergüenza nacional" de que sea el sindicato Manos Limpias -vinculado a la ultraderecha- quien haya acudido a los tribunales. "Ninguna sociedad se quebranta por dar explicaciones. ¿Por qué se tiene que tratar como tontos a los ciudadanos?", clamó. Por ello instó a "invertir" la fórmula de hacer política desde las bases, reclamando explicaciones frente a la imposición de los mercados y enarbolando los Derechos Universales como los límites a las "acciones de los gobiernos".

Aunque el tema de su conferencia no era la Memoria Histórica, al inicio se proyectó el vídeo de apoyo de varios artistas durante su procesamiento y en el turno de preguntas fue interrogado sobre si cree que cayó en una trampa o cometió errores al embarcarse en la causa. Garzón defendió que la labor del juez es "proteger a las víctimas" que reclamaban su derecho a la "verdad" sobre crímenes que en España no se han investigado sino "perseguido al juez" que lo ha hecho.

Defendió que su actuación se basó en la "interpretación de la ley y en eso no cabe prevaricación" pero dijo no sentirse víctima de una "trama" ni arrepentirse de lo hecho, aunque admitió que el fallo -que seguirá recurriendo- "le ha jodido la vida".


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