Cultura

‘Generaciones’, una década rompedora

Caja Madrid celebra en Santa Inés el décimo aniversario de su programa de ayuda al arte joven

el 01 feb 2011 / 21:43 h.

'Hombre arbol', de Federico Guzman.
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Generaciones, el programa de becas y premios de apoyo al arte joven de Caja Madrid, cumplió el año pasado diez años, y para celebrarlo sus responsables diseñaron un calendario expositivo que recala en Sevilla después de pasar por ciudades como París, Barcelona, Madrid y Valencia. Desplazamientos es el título de la muestra que fue presentada ayer en la sala Santa Inés por la directora general de Museos, Inmaculada López Calahorro, y en la que se plasma el espíritu de Generaciones a través de once nombres seleccionados, varios de ellos andaluces.

"En 2000 había muchos programas de este tipo; diez años después, quedan muy pocos", explica José Guirao, director del Programa Cultural de la Obra Social de Caja Madrid. "El secreto no ha sido otro que estar muy atentos a los cambios que se iban produciendo sobre la marcha en el arte contemporáneo, y contar siempre con jurados de primer nivel".

Por su parte, la comisaria de Desplazamientos, Oliva María Rubio, destacó que a la hora de escoger los once nombres que componen la selección "buscamos un hilo conductor, que resultó ser el espacio: un tema candente en el arte contemporáneo desde los años 60, sobre todo a partir de Robert Smithson", de modo que el conjunto reunido en Santa Inés "demuestra el interés de los nuevos artistas por los espacios naturales y urbanos, las fronteras, los ámbitos virtuales... Y también la memoria, porque hay lugares que pertenecen al pasado, que han sido perturbados por el paso del tiempo, y también son objeto de reflexión en la creación actual", añadió Rubio.

La obra de Lara Almárcegui, Memoria de lugares vacíos, es un catálogo de ruinas modernas -entre el siglo XIX y el XXI- de Holanda que la artista publicó en forma de libro en 2008;  Ibon Aranberri, por su parte, trabajó sobre el pantano de Itoiz (Navarra) recogiendo de los pueblos que iban a ser inundados señales de tráfico y volviéndolas contra la pared, de modo que el sentido de la orientación queda simbólicamente abolido.

Sergio Belinchón vuelve en su obra sobre los escenarios naturales que sirvieron de escenario para el rodaje del filme El bueno, el feo y el malo, y los muestra tal como son en la actualidad, con la banda sonora original de fondo. La pareja artística formada por David Bestué y  Marc Vives somete a un objeto a determinados cambios de tono performático, en tanto la propuesta de Bleda y Rosa insiste en su indagación sobre las ciudades, mostrando espacios mudos. 

Al tiempo que Santiago Cirugeda profundiza también en su conocida línea de intervención sobre solares y edificios, Pedro G. Romero ensancha su famoso Archivo FX incorporando precisamente información sobre las obras de sus compañeros de Desplazamientos. Algo muy distinto es lo que propone Dora  García con La habitación cerrada, en la que el espectador encuentra una puerta cerrada en la que se informa que, caso de abrirla, la obra se destruirá, de modo que todo se desarrolla en la imaginación del público. En Hombre árbol, Federico Guzmán esculpe un singular autorretrato inspirado en un sistema de equilibrio chino, basado en la relación entre las raíces y las ramas, el espacio terrestre y el celeste.

Cristina Lucas reúne dos voluminosas bolas del mundo, en las que los nombres de los países son sustituidos por las palabras con las que en cada lugar se designan los genitales, y Fernando Renes explora su propio estudio neoyorkino. 

Finalmente, el director de Negocio Sur de Caja Madrid, Antonio Soto, señaló que desde que fue instituido el programa Generaciones, se han registrado unos 15.000 artistas presentados, de los cuales fueron seleccionados más de 600; de ellos, 38 fueron premiados y 91 obtuvieron mención de honor, con obra adquirida por valor de 300.000 euros.   

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