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Gisella Mehnert: “Queremos leyes contra el maltrato animal, no que nos den una limosna”

Gisella Mehnert es presidenta de la Fundación Benjamin Mehnert

el 27 sep 2013 / 22:30 h.

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Gisella Mehnert. Gisella Mehnert. Su vida era mucho más sencilla en Alemania, donde podía haber llevado una existencia plenamente acomodada en la bella ciudad de Nüremberg. Pero Gisella Mehnert supo pronto que en España su presencia iba a resultar más útil. Conocida en su país como una de las personas que más tempranamente luchó por los derechos de los animales, hace cinco años creo en Alcalá de Guadaíra la Fundación Benjamin [nombre de un perro muy relevante para ella] Mehnert (fundacionbm.com). Allí se da cobijo temporal, en modélicas condiciones, a centenares de perros, decenas de gatos, palomas y otros seres en apuros. La tarea es ardua, el coste; elevado, pero la recompensa en el corazón que sus miembros y los inquilinos se llevan no tiene precio. –¿En Alemania la vida también es más fácil para los animales? –Depende. Desde luego para los perros sí lo es. Allí no existen las perreras. La gente no sabe qué es eso. Y los niveles de abandono son mínimos. Lo único que sí hay son algunos pequeños refugios con convenios con ayuntamientos. En ninguno sacrifican. Otra cosa es la vida del ganado. En los mataderos alemanes los trabajadores tienen un minuto para aturdir a un cerdo. ¿Lo cree posible, lo ve ético? Es una inmoralidad. Por eso muy pronto comencé a luchar por los animales, en general, creando un movimiento político de peso. –Decidir venir a España, con los índices de abandono de animales más altos de Europa, con plazas de toros en cada pueblo... debió resultarle traumático. –Lo fue. Pero dado que hace mucho opté por dedicar mi vida a tender la mano a estos seres, España era el país donde iba a ser más útil. Comencé colaborando con la asociación madrileña Anaa [actualmente Gisella Mehnert reside enAlcobendas] y pronto conocí a Isabel [Paiva, la directora de la Fundación].Ella y su familia se pasaban la vida rescatando de la muerte a galgos y otros perros en Sevilla. Yo les ayudaba económicamente... hasta que un día decidimos hacer una gran inversión para crear un proyecto de futuro: así nació la Fundación. –Y creó este sitio, quizás el refugio con mejores instalaciones de todo el país. No sacrifican a los animales, tienen asistencia veterinaria continua... Imagino que habrá oído críticas. –El mismo constructor me dijo una vez:“No comprendo por qué está gastando tanto dinero para ayudar a unos perros”. Me da igual la incomprensión.En mi vida los animales han sido lo más importante. Y no sólo hablo de perros y de gatos. Los animales (pienso en pollos, cerdos, vacas...) llevan una vida de sufrimiento y padecen una muerte terrible. ¿Qué derecho tiene el hombre de someter a otros seres vivos a una existencia tan infernal? Aquí hacemos lo que podemos, que es poco. Pero es más que nada. Eso me hace feliz. –La Fundación tira adelante con su dinero, con su apoyo continuado y con los socios, que no son tantos como quisieran. ¿Ninguna institución les ayuda? –Queremos captar más socios y tenemos en marcha proyectos para generar fondos (clínica veterinaria, servicio de residencia, etc...) Pero no recibimos subvenciones de ningún tipo.Las Escuelas Taurinas, en cambio, sí. De todos modos nunca contamos con ellas. Más que una limosna, lo que queremos son leyes contra el maltrato animal. Zapatero no hizo nada por ellos cuando fue presidente del Gobierno,Rajoy tampoco, y además es taurino. Por desgracia, en España no existe un gran partido verde como en Alemania. El panorama político es desolador. Ojalá mejore. Ojalá... –A ello ayuda la vocación educativa del centro, ¿no? –Vamos a ir a los colegios donde seamos bien recibidos para dar clases de ética como actividad extraescolar. Los niños crecen pensando que los perros son herramientas de caza, ven que esta es un deporte, ponen la tele y contemplan como algo normal la matanza de un toro en una plaza. Nosotros les mostraremos el otro lado; que los animales son seres sensibles que sienten dolor y quieren vivir en paz y felices. También estamos colaborando ya con asociaciones de niños con síndrome de Down y otros problemas, que vienen aquí e interaccionan con nuestros peludos inquilinos. –¿Cuál es el mayor éxito de la Fundación Benjamin? –Hasta ahora somos un simple taller de reparaciones. Lo que hacemos es aportar un granito de arena pero no resolvemos el problema.Otra vez, ¡las leyes! Los galgueros crían perros como si fueran champiñones, la mayoría los arrojan a la calle, y los que les sirven, los tirarán cuando tengan tres o cuatro años. La raíz de nuestro problema está en ellos. Y a los políticos esto le importa un bledo. Igual que los toros y otras fiestas populares, las defienden, las blindan. También tenemos las tiendas que venden animales, prohibidas en gran parte de Europa. Con todo esto, España está perdiendo prestigio en el extranjero, nos ven como un país atrasado y cruel. –Convénzame para adoptar un galgo... –Puede venir aquí y adoptar un galgo o un mestizo. Todos los perros –¡y gatos!– son maravillosos. Pero los galgos tienen algo especial.Son muy nobles y emanan una paz inmensa. Son sociables, aceptan muy bien a otros perros y están cómodos con los niños. Hay muchos mitos sobre ellos. Es cierto que les gusta correr, y les va bien hacer ejercicio. Pero el sitio preferido de un galgo es el sofá. Son muy perezosos, el sofá es el centro de sus vidas, lo llevan incrustado en el ADN. –¿Por qué los quieren tanto en países como Alemania, Holanda, Suiza, norte de Italia...? –Le pondré un ejemplo. En Alemania existe un solo criador de galgos. Cuestan alrededor de 2.000 euros. Imagínese. Nosotros los enviamos castrados y/o esterilizados, para evitar cualquier negocio. Y trabajamos con asociaciones intermediarias que aseguran que nuestros animales van a buenas familias. Allí sienten veneración por ellos. Por fortuna, aquí también. Cada vez más. H

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