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Goleada a la marginalidad

Juegan a ser Ronaldhino, Raúl, Kanouté o Sobis. Se trata de los niños y jóvenes que malviven en las chabolas de El Vacie que saltan cada semana al terreno de juego para marcar un gol a la marginalidad. (Foto: Antonio Acedo)

el 14 sep 2009 / 21:32 h.

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Juegan a ser Ronaldhino, Raúl, Kanouté o Sobis. Se trata de los niños y jóvenes que malviven en las chabolas de El Vacie, y que de la mano del educador Jorge Morillo saltan cada semana al terreno de juego para marcar un gol a la marginalidad.

Labor constante y callada que muy pocos conocen, aunque en El Vacie se ha convertido en todo un referente que hasta cuenta con la bendición del patriarca Ángel Montoya. El míster de este peculiar equipo de fútbol es Jorge Morillo, veterano educador de calle que una vez a la semana visita El Vacie con su furgoneta cargada de porterías, balones de cámara y mucha esperanza. La caravana solidaria recoge a los menores para llevarlos a un parque cercano a las chabolas. Su llegada es todo un acontecimiento en la zona: las madres acompañan a sus hijos y hasta las mujeres se atreven a sudar la camiseta.

Y es que el arte del regate no es sólo cosa de hombres. Una lección de igualdad que también aprenden en esta liguilla de El Vacie. "Hay hasta cuatro equipos mixtos -recalca Morillo-. Aquí la integración de la mujer es plena, pues hasta hay una portera a la que es difícil encajarle un tanto. "Al principio había recelo entre las féminas. pero poco a poco se han ido sumado a los encuentros", dice. Y es que Morillo, que acaba de recibir un premio en las Jornadas del Voluntariado del Ayuntamiento, recuerda que el fútbol no es la finalidad". Y tanto... lleva cuatro años sembrando esta semilla integradora, educando en valores, en una de las zonas más degradadas de la ciudad, al igual que en Chapina.

Entre treinta y cuarenta niños y jóvenes participan en esta iniciativa. La edad va desde los cinco hasta los 26 años. Entre tantas categorías se perfila algún que otro líder como el joven Sergio Montoya, que capitanea al equipo de entre 11 y 12 años. Y entre regate y remate: la merienda que facilitan las ayudas de Banco de Alimentos y otras entidades solidarias.

En esta competición destacan algunos por su maestría a la hora de manejar el balón. "¿Talento futbolístico? Sí que hay aquí. De los cuarenta que juegan diez podrían terminar jugando profesionalmente. Los chavales tienen actitudes, pero todo es trabajar, reconoce.

Varias generaciones ya han pasado por el silbato de Morillo: "Me emociona ver que a los jóvenes entrenaba hace cuatro años, son ya hoy padres de familia con hijos".

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