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Goles en propia meta

Un modesto equipo de fútbol del municipio francés de Issy-les-Moulineaux, puede que se esté convirtiendo en una de las avanzadillas más evidentes de democracia y gobierno electrónicos.

el 15 sep 2009 / 16:27 h.

Un modesto equipo de fútbol del municipio francés de Issy-les-Moulineaux, puede que se esté convirtiendo en una de las avanzadillas más evidentes de democracia y gobierno electrónicos. De hecho, ya han acuñado una novísima e inédita expresión, el 'fan-couching', para definir la iniciativa que les está haciendo famosos. A los seguidores del equipo se les permite, gracias a una cómoda cuota anual de 10 euros, votar por internet, cada semana, a los jugadores que han jugado mejor y quien se merece chupar banquillo tras un mal partido. Al entrenador le conceden solamente cinco comodines para decidir la alineación del siguiente partido, obligándose al mandato inapelable de los aficionados internautas. Una experiencia que ya cuenta con más de 1.000 seguidores de tan peculiar sistema de democracia electrónica.

Jacques-Henry Eyraud, promotor de esta iniciativa y propietario del equipo, ha declarado que "más importante que el poder que otorga la propiedad, es la interactividad entre los seguidores y su equipo".

Hablando de democracia y sociedad de la información, unos pocos días después de aparecer en Le Monde esta noticia futbolística, se ha sabido que la Comisión Nacional de Telecomunicaciones española ha multado a cinco pueblos de Girona, por ofrecer a sus vecinos una red WIFI, aún siendo zonas sin ninguna cobertura de telecomunicaciones. Unas sanciones similares a otras que se han aplicado en otros municipios españoles, incluidos algunos andaluces. Uno de los alcaldes afectados ha declarado, bastante airado, que estos ayuntamientos se ven abocados a sufrir estas sanciones, cuando la pretensión no era otra que prestar un servicio público básico, donde el resto de administraciones o empresas no han hecho sus deberes.

Es obvio que la CMT se limita a aplicar la legislación vigente, pero a uno le queda la duda sobre la bondad y utilidad de la sanción, por simbólica que sea. Sobre todo, la perturbadora sensación de una posible falta de sensibilidad legislativa en los tiempos que corren. De la existencia de riesgos sociales por normas de escaso sentido, terrible y aceleradamente envejecidas, que pueden ir, de forma sangrante, contra las necesidades más acuciantes. Ahora más que nunca, se necesitan de forma urgente iniciativas innovadoras que estimulen otra forma de actividad económica. Es vital un esfuerzo extraordinario para revisar políticas, normativas y trabas administrativas, que en otros tiempos podrían ser poco relevantes o nada urgentes. Aspirando a esa "interactividad" administrativa entre seguidores y equipo. Superando un posible síndrome de falta de reflejos o de capacidad de reacción, ante la necesidad de un nuevo modelo de crecimiento, más innovador, con más productividad y mejor competitividad, que permita cambiar las perspectivas de la economía que conocíamos y que ya es un pasado irreversible. Hablamos de un futuro económico diferente, del que estos días casi ni nos atrevemos a soñar. Estamos hablando de no meternos goles en nuestra propia meta.

Abogado. opinion@correoandalucia.es

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