Manuel Gracia: "Vosotros debéis hacer política..."

El presidente del Parlamento alerta en su discurso institucional sobre el «descrédito» de los políticos y reclama a la Junta y a los partidos andaluces «firmeza» para garantizar «suficiencia financiera» en el reparto territorial.

el 28 feb 2014 / 11:30 h.

PARLAMENTO-28F-01«La política, señores, es una actividad importantísima... Yo no aconsejaré nunca el apoliticismo sino, en último término, el desdeño de la política mala que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros y, naturalmente, contra vosotros». Las palabras de Antonio Machado, en su obra Juan de Mairena, se oyeron ayer con un tono entre el reproche y la arenga en el salón plenario del Parlamento, que estaba, claro, lleno de políticos. El presidente de la Cámara, Manuel Gracia, las tomó prestadas en su discurso institucional con motivo del Día de Andalucía. Probablemente con nostalgia, ya que tal día como ayer, hace 34 años, entre la clase política y la ciudadanía andaluza había tal grado de complicidad que juntos, a través de un referéndum de participación masiva, lograron ganar la autonomía plena para Andalucía, y de rebote contribuir a la actual configuración es Estado de las autonomías. Gracia ha pronunciado dos discursos del 28-F desde que ocupa el cargo, y en ambos ha estado presente la desafección por la política. De todas las cosas que le preocupan a la segunda autoridad de Andalucía, el desapego de los jóvenes hacia la política, la apatía que los representantes públicos provocan en los ciudadanos y el descrédito de las instituciones son las que más parecen dolerle.  Es algo que quiere, obsesivamente, compartir con los 109 diputados, porque en parte les considera corresponsables. Pero ayer se resistió a dar todo por perdido: «Señorías, lo que los ciudadanos menosprecian no es la Política, sino unas formas de hacer política que no conectan ni con sus necesidades ni con sus deseos (...) La sociedad ha cambiado: debemos cambiar nosotros para representarla», dijo en el tono más machadiano que pudo. Ayer, en Sevilla, también hizo uno de esos días azules y este sol de infancia. Eran las 10.30 horas de la mañana cuando se izaba la bandera blanca y verde, y debían oírse lo acordes del himno de Andalucía, pero una protesta de trabajadores públicos tras la valla del patio del Parlamento inundaba el aire de ruido. La paradoja del discurso de Gracia es que el presidente de la Cámara es, posiblemente, el hombre más institucional y políticamente correcto de todos los que se sientan en ella. Por eso sus propuestas para la participación ciudadana en el ejercicio de la vida pública están siempre regladas. Sobre el proyecto de Ley de Transparencia, que acaba de iniciar el tramite parlamentario, dijo que «la ciudadanía vería como una señal de que algo empieza a cambiar». También anunció la reforma del Reglamento de la Cámara para después del verano, y del Portal de Transparencia del Parlamento estará operativo antes de agosto. Gracia reivindicó su definición de «política con mayúsculas», pero obvia que muchos andaluces consideran que política también es la movilización en la calle, las mareas ciudadanas de las que la presidenta de la Junta abomina, o esa protesta de medio centenar de bomberos forestales y personal de Emergencias del 112 concentrados junto al Parlamento. Ellos, a 200 metros del izado de bandera, se hicieron coprotagonistas de la efeméride del 28-F a la que no estaban invitados. Las trompetas y silbatos por la precariedad de sus contratos silenciaron el himno andaluz. Y con el último acorde, la clase política, arreglada para la ocasión, se refugió en el interior de la Cámara legislativa donde no llegan los gritos de la calle. La segunda parte del discurso del presidente estuvo más centrada en el debate territorial. Gracia reclamó a la Junta y a los partidos que colaboren para que Andalucía muestre «firmeza» al defender un nuevo modelo de financiación autonómica que permita alcanzar la suficiencia financiera y garantice, a la vez, la prestación igualitaria de servicios públicos fundamentales para todos los ciudadanos, vivan en la región que vivan. «Andalucía siempre ha tenido una visión solidaria de nuestro modelo territorial, que se fundamenta en el reconocimiento de la autonomía sobre la base del principio de igualdad. Ahora que se acentúan las tensiones que cuestionan la organización territorial de España, es necesario que la voz de Andalucía se alce con claridad», dijo. Este año se abordará la reforma del modelo de financiación autonómica, una negociación en el que participarán todas las comunidades y que, más allá del dinero que corresponda a cada una en ese reparto, se decidirá en realidad sobre la viabilidad y el futuro de la educación, la sanidad y las políticas sociales, que copan casi el 80% del presupuesto de las comunidades. «Debemos ser firmes en la exigencia de una financiación suficiente», insistió Gracia. El presidente del Parlamento defendió el techo competencial de las comunidades, «comparable a los Estados más descentralizados de nuestro entorno». Pero matizó: «¿Se puede proponer modificar ese modelo territorial? Claro que sí, nada hay eterno e inmutable en el mundo real», pero a través del diálogo y en el marco de la Constitución. «Cualquier intento de romper ese modelo, de forma unilateral o de espaldas a la ciudadanía, contará con la oposición de Andalucía», advirtió. El presidente no mencionó en ningún momento a Cataluña, pero es evidente que la consulta por la independencia que promueve la Generalitat sobrevoló durante gran parte de su discurso. Gracia alertó del «empeño de algunos por desprestigiar al Estado de las Autonomías» –también lo hizo el año pasado– y equiparó el Estado social al Estado autonómico, artículo 1 y 2 de la Constitución. «Quienes ponen en cuestión a uno están cuestionando al otro, porque son la misma cosa», aseguró.

  • 1