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Gracias a un impulso maternal

Vadillo cumple con los plazos más optimistas. Ha abandonado la residencia para vivir con su progenitora en Bellavista. Su rodilla fue revisada el lunes y el diagnóstico fue positivo.

el 23 nov 2011 / 21:22 h.

Vadillo escapa de la presión del granadinista Dani Benítez.

El futuro de Álvaro Vadillo se congeló el pasado 15 de octubre. Una galopada por la banda del Santiago Bernabéu y un gesto repleto de rabia y dolor. El canterano del Betis, que se derribó cual castillo de naipes por una carga del camero Sergio Ramos, se había roto el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. 

La artroscopia a la que fue sometido en Sevilla reveló la gravedad de la lesión y cifró su período de recuperación en 5 o 6 meses. Un mes después, el de Puerto Real ya camina sin muletas -utiliza una solo en casos de riesgo- y se somete a ejercicios en la piscina con sensaciones positivas.

"Es un auténtico luchador y va a acortar los plazos de recuperación", advierte su padre, Jesús Vadillo, desde su Puerto Real natal. En el mejor de los casos, en 30 días debería someterse ya a unos ejercicios físicos suaves en el interior del gimnasio y bajo la atenta mirada de los recuperadores.

Su vida ha experimentado una transformación espectacular. Ha abandonado la pequeña residencia de la cantera, enclavada en la zona trasera de Gol Sur, y, con el permiso y el beneplácito del club, se ha mudado a Bellavista junto a su madre, Gertrudis Cifuentes. Su progenitora es ahora la encargada de velar por su alimentación y descanso.

Un empleado del club recoge a diario al canterano para trasladarlo a Fremap, donde está siendo sometido a rehabilitación bajo el control del médico Santiago Pérez Hidalgo. "La verdad es que él está animadísimo", asegura su padre, que, a causa de sus compromisos laborales, no ha trasladado aún su hogar a Sevilla. "Por ahora no es posible", explica.

"Lo que está haciendo la madre tiene un mérito tremendo. En Sevilla vive por y para él", dice con orgullo. El puertorrealeño continúa cumpliendo a diario con sus exigencias escolares y los fines de semana dedica el tiempo libre a presenciar en directo los encuentros del filial o de la primera plantilla. "El fin de semana sí voy para allá. Se hace muy duro, pero merece la pena", dice su padre, aún convaleciente de un proceso gripal "que me ha tenido un poquito fastidiado".

Uno de los miembros del cuerpo médico encargado de evaluar su recuperación, Santiago Pérez Hidalgo, revisó la maltrecha rodilla el pasado lunes y el diagnóstico fue positivo. Los plazos, por ahora, se están acortando de manera satisfactoria.

El club continúa vigilando sus movimientos, aunque la presencia de su madre en Sevilla generó que el departamento de cantera que dirige José Antonio Gordillo, con la opinión del cuerpo técnico del primer plantel y el director deportivo, Vlada Stosic, aceptara su traslado a una vivienda de una sola planta -en la residencia hay dos y en la baja solo está la habitación del tutor, Carlos Ferrete- bajo la supervisión de su progenitora.

Vadillo ya solicitó antes de su lesión su mudanza a un nuevo domicilio en solitario, pero entonces el club se negó alegando que la decisión afectaría a sus hábitos deportivos. Hubo consenso final gracias a la mediación de Pepe Mel.

¿Mudanza definitiva?

Incluso, el propio departamento de cantera ha aceptado que la mudanza sea definitiva siempre que la madre se establezca en Sevilla, tal y como confirmó a El Correo uno de los responsables de la fábrica. Uno de los principales reparos del staff que controla los escalafones inferiores era el tema de la alimentación, aunque el contacto entre los nutricionistas de la entidad y la madre del extremo puertorrealeño es habitual. "La madre está en todo momento pendiente de sus comidas", expone su padre.

Vadillo acelera su recuperación en la soledad de la piscina y alejado de los focos que lo encumbraron en el Santiago Bernabéu. Hay luz al final del túnel y ya sueña con regresar al calor de su madre.

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