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Estamos en época de nueva lectura o relectura de la Constitución Española y todo es posible. La publicación de las balanzas fiscales nos acaban de descubrir que Cataluña, Madrid y Baleares son muy solidarias y que hace falta que se reconozca.

el 15 sep 2009 / 11:18 h.

Estamos en época de nueva lectura o relectura de la Constitución Española y todo es posible. La publicación de las balanzas fiscales nos acaban de descubrir que Cataluña, Madrid y Baleares son muy solidarias y que hace falta que se reconozca.

Lo primero que no me cuesta trabajo reconocer es mi ignorancia sobre ésta cuestión; pero la ignorancia no tiene por qué ser siempre negativa; la ignorancia se convierte en positiva cuando el ignorante se reconoce como tal, es decir, "sabe que no sabe"; si alguien tiene un dolor en el pecho y sabe que no sabe lo que origina ese mal, si llama a un médico estará actuando positivamente ante su ignorancia. De igual forma, cuando las balanzas fiscales nos anuncian la solidaridad de esos territorios y sus dirigentes territoriales repican dicha declaración, los ignorantes, que sabemos que no sabemos, acudimos a quienes pueden sacarnos de ese desconocimiento.

Antes de especular por nuestra cuenta, será conveniente formular las siguientes preguntas: La solidaridad siempre se ejerce a favor de alguien, luego convendría conocer la segunda parte de la proclama que revelan las balanzas fiscales, esto es: ¿con quién o con quiénes son solidarias Cataluña, Madrid y Baleares? ¿Son solidarias con los ciudadanos catalanes, madrileños y baleares o lo son con los que no son de esa nacionalidad? En ese caso, ¿como se ejerce esa solidaridad, a través del 0'7% o a través de transferencias directas a los receptores de esa solidaridad?

En el supuesto de que la solidaridad se ejerza con otras regiones de España, ¿cuáles son esas regiones y por qué vía les llega el fruto de esa solidaridad? ¿Es Extremadura, por ventura, receptora de la solidaridad de Cataluña, Madrid y Baleares? ¿Con cuál de las tres estamos más en deuda? Quiero saberlo para no incurrir en falta y pedir al presidente de la Junta de Extremadura que, con ocasión del Día de la Región, prepare el Decreto correspondiente otorgando la Medalla de Extremadura al autor o autores de ese bello gesto. O tal vez, para preguntar a los órganos competentes del Estado por los mecanismos que hagan posible la devolución de la ayuda que nosotros no pedimos jamás a esas Comunidades.

Para intentar resolver algunas de esas dudas, acudo a la Constitución Española e intento buscar algún artículo que me haga salir de mi ignorancia; encuentro el artículo 158.2 que dice: "Con el fin de corregir desequilibrios económicos interterritoriales y hacer efectivo el principio de solidaridad, se constituirá un Fondo de Compensación con destino a gastos de inversión, cuyos recursos serán distribuidos por las Cortes Generales entre las Comunidades Autónomas y provincias, en su caso.

" No sirve este artículo, porque en él se atribuye el ejercicio de la solidaridad a las Cortes Generales; debo encontrar algo que me permita averiguar lo que no sé. Tras dos lecturas de la Constitución, llego a la conclusión de que mi ignorancia no puede ser corregida por ese camino. ¿Qué hacer? Pienso y me acuerdo de la frase de Pujol en el Senado, cuando en un debate sobre el Estado de las Autonomías dijo aquello de la "soberanía compartida".

Creo que, al fin, he encontrado la respuesta a tanta pregunta; la solidaridad de la que hablan las Balanzas Fiscales no tiene que ver con cuestiones económicas, sino con soberanía; esto ya es otra cosa; Pujol, efectivamente, en un acto de generosidad que le honra, decidió compartir su soberanía, la de Cataluña, con esa cosa que algunos llamamos Nación, otros España y otros "este país".

Las balanzas fiscales nos hacen un llamamiento para que no sólo sepamos esa circunstancia, sino que también la agradezcamos y la sepamos reconocer. Ya dijo algún intrépido nacionalista que sería de "mal nacidos" no reconocer que los extremeños gozamos de mejores servicios que otras regiones que "tan bien se portan con nosotros"; puesto que en esas regiones vive un número significativo de extremeños, me permito recordarle que consulte con ellos para saber si están o no conformes con el calificativo que nos dedica.

Si algunos, por haber nacido en determinados territorios, son "mal nacidos", se entienden que quienes nacieron fuera del mismo, nacieron bien. Pero esa circunstancia no implica nada; nacer bien no significa vivir bien o mejor. A lo largo de la historia, muchas personas que nacieron en territorios donde se nace bien, vivieron desgraciadamente, de tal manera que se demuestra que el origen no marca el destino: nacieron bien y vivieron desgraciadamente. Incluso muchos de los que nacieron bien, tuvieron una existencia durísima cuando optaron por arriesgar su vida, perdiéndola en muchos casos, en defensa de ideales nobles que animaran y acompañaran la trayectoria vital de todos los seres humanos, incluidos los que nacieron mal.

Así, los luchadores históricos de Cataluña supieron mantener ideales sublimes que nos condujeran a todos por derroteros de libertad, justicia y solidaridad, sin distinción de razas, religiones, ideología o nacimiento. En lo que ha devenido ese mensaje y ese sacrificio es algo de lo que nos han ilustrado en estas semanas algunos izquierdistas catalanes, es decir: las ideas bellas y sublimes no tienen por qué transmitirse de generación en generación; es más, pueden pervertirse hasta el punto de hacerlas irreconocibles, sin que esa eventualidad permita afirmar la inutilidad del sacrificio de quienes las defendieron; nacer bien no es garantía de nada; se puede nacer bien y ser un canalla a lo largo de toda la vida, incluso, se puede ser un canalla y que la gente te vote para concejal.

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