Cultura

Gran tarde de toros con Perera y José Tomás en buena forma

El primero cortó cuatro orejas y un rabo, y el segundo se llevó otros dos trofeos.

el 06 mar 2010 / 20:29 h.

José Tomás y Miguel Ángel Perera protagonizaron una gran tarde en la segunda de la Feria de Olivenza, donde la lluvia ofreció una tregua y se pudo celebrar un espectáculo para el que los tendidos se llenaron hasta la bandera.

Si el de Galapagar logró sacar agua de un toro al límite de fuerzas para cortar dos orejas, un pletórico extremeño le dio réplica con un gran Cuvillo del que paseó el rabo.

Ése fue un toro jabonero de preciosas hechuras con el que Perera estuvo muy bien de principio a fin. Se vino largo al principio y el de Puebla del Prior le dio siempre la distancia, para engancharlo adelante y vaciar las series, que primero fueron en línea y siempre en los medios para afianzar a un toro que embestía con gran profundidad, sobre todo por el pitón derecho, según informa Burladero.com.

El extremeño, muy templado, lo cuajó a placer. Por el izquierdo al toro le costaba más el final del muletazo, por lo que Perera se enroscó en las series, haciendo que la emoción subiese al tendido, que le premió con dos orejas y un rabo.

El segundo fue un toro bien hecho y noble pero flojo, al que hubo que templar y cuidar de princpio. Con mucha paciencia, José Tomás fue armando la faena sobre la base del temple y la suavidad de los muletazos, estética composición y una cierta emoción del toro, que se venía de primeras en las series.

Resuelta con maestría su labor, José Tomás apuró al toro, que duró más de lo esperado, hasta el final antes de pasear dos orejas.

El quinto fue el garbanzo negro de un buen encierro. Un toro bravucón y bronco con el que José Tomás empezó por alto, lo que hizo que se viniese todavía más arriba y le sorprendiera en alguna ocasión.

Trató de meterlo en la muleta embarbanco por abajo, aunque el toro empezó a defenderse y amagó con rajarse, acortando el recorrido y agriándose. El madrileño, fiel a su estilo, estuvo por encima, terminando con una serie de meritorias manoletinas en los medios. Sin embargo, una estocada muy baja le dejó sin premio.

El de Fuenlabrada sorteó un primer ejemplar bien hecho y nobilísimo de salida, que apuntó desde el principio su buena condición y al que cuidó mucho el madrileño.

En la muleta exigió mucho pulso, y aunque El Fundi no siempre acertó a encontrarle la altura y el tiempo a la hora de engancharlo, dejó muletazos templados y muy jaleados, que tras una estocada efectiva, le valieron una oreja.

El cuarto fue un toro con temperamento y fondo de bravo al que no lidiaron bien y que todo lo quiso por abajo.

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