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Grandes cambios en la televisión

En el año 70 pensaba que la dictadura de Franco no terminaría nunca y cinco años después moría el general y se llevaba a la tumba su régimen odioso. En aquella época, hablar del siglo XXI era cosa de películas de ciencia-ficción.

el 16 sep 2009 / 05:08 h.

En el año 70 pensaba que la dictadura de Franco no terminaría nunca y cinco años después moría el general y se llevaba a la tumba su régimen odioso. En aquella época, hablar del siglo XXI era cosa de películas de ciencia-ficción. Se veía una cosa lejanísima. Y llegó. Como hemos vivido la desaparición de la peseta, el franco o el marco alemán. Cosas que no estaban en nuestros planes o en nuestra capacidad de anticipar el futuro. Esta era de transformaciones y giros copernicanos no nos da tregua y asistimos exhaustos a una sucesión de cambios, de los llamados históricos, cada rato.

Parecía cosas de magia ver a través del teléfono y yo celebro de forma rutinaria videoconferencias desde mi oficina. Parece normal. Vamos, lo es ya. El otro día ha empezado el apagón de la televisión analógica. Tras el intento fallido de generalizar el consumo de la televisión por cable, la transmisión por ondas de señales digitales ha dejado de ser un invento para minorías provistas de tecnología compleja y está ya al alcance de todos.

Los operadores actuales de la televisión hubieran deseado que el status quo de ahora se mantuviera para siempre. Una cadena nacional pública a la que ir empujando hacia la marginalidad y cuatro cadenas privadas en abierto? dos de las cuales (Cuatro y laSexta) van camino de la fusión. Pues eso no va a quedar así por mucho tiempo. Estamos en la fase de emisión simultánea en analógico y digital pero la migración hasta esta última es imparable. Es más, ni ahí van a quedar las cosas. La llamada televisión IP, es decir, la televisión que usa las redes de internet, ahora confinada a las pequeñas pantallas del ordenador, va a acabar viéndose en la gran pantalla plana del cuarto de estar donde se desarrolla parte importante de nuestras horas de ocio. Y cuando esto pase, qué va a pasar, se derrumbaran muchas cosas que parecen eternas, entre otras, nuestra forma actual de concebir la televisión y de verla. El imperio del mando en manos del usuario será más fuerte que el de los programadores de la televisión. A la vuelta de la crisis se generalizará todo esto. Veremos a ver quien sobrevive a tanto cambio y cómo. Y el siglo XXI no ha hecho más que empezar.

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