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Grecia aprende a frenar desahucios

el 22 nov 2012 / 22:27 h.

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Si a los españoles nos asustan con el peligro de que la crisis nos lleve por la senda de Grecia, a los griegos les alarma el horizonte, más que probable, de alcanzar las cotas de desahucios que sufre España. La diputada de la coalición de izquierdas Syriza Maria Bolari cree que ocurrirá pronto, “porque los salarios han bajado un 40% y la prestación por desempleo es de 360 euros, y para quien la tiene”. Y está convencida de que cuando los problemas de vivienda alcancen la misma proporción que en España, con más de 500 desahucios al día, la respuesta griega también será igual de contundente que la española, con movimientos sociales de oposición a los desalojos y ocupaciones de casas.

Para ir conociéndolas, y para “aprender” de la ocupación reivindicativa de viviendas más conocida a nivel internacional –el New York Times le dedicó este mes una portada de su edición internacional–, Bolari se reunió ayer con parte de las 36 familias en situación de emergencia social que hace seis meses ocuparon la Corrala Utopía, un bloque en San Lázaro que, símbolo del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, llevaba vacío desde que finalizó su construcción, dos años atrás.

Estáis haciendo lo correcto, la lucha pública es la única forma” de evitar medidas tan duras contra la gente, afirmó tras oír a Irma Blanco, una de las vecinas, explicar su filosofía: quieren una casa, pero también “agitar conciencias y cambiar las leyes para que las personas estén por encima de los beneficios de los bancos”.

La diputada explicó que en Grecia el paro es del 25% –similar al de España pero inferior al andaluz–, pero los problemas de vivienda no son tan graves: la burbuja inmobiliaria no creció tanto y su estallido no arrastró tanto consigo; los griegos suelen comprar casas a sus hijos, por lo que el auge no fue tan fuerte, ya que no respondía a la bonanza económica irreal que en España movió a muchos jóvenes a adquirir una vivienda que al caer sus sueldos no pudieron pagar.

Aún así, encontró similitud entre los movimientos sociales que tratan de frenar desahucios, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Stop Desahucios o el 15-M, y los que en Grecia lograron impedir que se cortara la luz a familias pobres, también frenando a los funcionarios que acudían a cumplir con una norma que la sociedad consideró injusta. “El Estado creó un impuesto sobre la luz para ganar más dinero que luego revertía en los bancos, y si no lo pagabas te la cortaban. Pero mucha familias no podían, se creó una red de solidaridad con la gente que sufría esa situación  y los activistas iban a parar a los funcionarios que iban a cortar la luz. Al final la empresa decidió no cortar la luz, y el Estado optó por sustituirlo por impuestos ordinarios. Ahora luchamos contra algo más general, pero al menos la gente tiene luz”, explicó.

Su coalición, Syriza, ha presentado una propuesta de ley para que a quien no pueda pagar la hipoteca se le congelen las cuotas hasta que logre trabajo, “pero el Gobierno la ha rechazado”. Lo que no han planteado es la dación en pago, “porque la intención es que exista la posibilidad de que las familias conserven su casa”.

Bolari cree que es posible “frenar esta situación” con medidas “dentro y fuera” del Parlamento, e insiste en que “hay que unir a la gente a la lucha para imponer el Gobierno popular” y que cada vez más griegos están convencidos de que “las medidas de austeridad de la UE y la Troika no funcionan”, pero es consciente de la dificultad de trasladarlo. En Grecia, donde chocan con el auge de la ultraderecha, el ejemplo español no llega a cundir: las imágenes de los movimientos sociales que frenan pacíficamente los desahucios son mucho menos frecuentes en la tele que las de los disturbios en las manifestaciones.

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