Economía

Grecia vuelve a encender las alarmas en el seno de la UE

Europa trata de hacer frente a la crisis de deuda helena y a los rumores de su salida del euro.

el 07 may 2011 / 20:14 h.

Asistentes a la huelga convocada por los funcionarios públicos en febrero de 2010 se preparan para quemar una bandera de la Unión Europea.

La estabilidad del sistema financiero europeo está otra vez en juego. La delicada situación económica de Grecia, el primer país de la Zona Euro que se vio obligado a pedir la ayuda de sus socios para evitar la quiebra, le sitúa de nuevo al borde del precipicio ante la imposibilidad de reconducir su elevado nivel de deuda.

Fue una reunión secreta en Luxemburgo para abordar la problemática griega la que encendió las alarmas el pasado viernes al sugerir el semanario alemán Der Spiegel -citando fuentes del Gobierno alemán- que Grecia estaría sopesando abandonar el euro para resolver así su crisis de deuda.

El rotundo desmentido por parte de Grecia, Alemania, el Eurogrupo y la Comisión Europea de que ésta sea una opción siquiera barajada por parte de Grecia coloca al país heleno en una grave tesitura que le dificulta, aún más, dar cumplimiento a los compromisos financieros sellados a cambio de la ayuda obtenida.

Hace justo un año, la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobaron un rescate de 110.000 millones de euros para hacer frente a sus problemas financieros. Sin embargo, en las últimas semanas se han multiplicado los rumores en el mercado sobre una posible reestructuración de la deuda griega, que la mayoría de analistas considera insostenible pese al rescate.

"Durante la reunión, la participación de Grecia en la Eurozona no se discutió, ni siquiera se planteó, pese a lo que habían anunciado irresponsablemente varios medios, que tenían sus propias razones", aseguró ayer el Ministerio de Finanzas griego en un comunicado.

"El Gobierno griego sigue firmemente comprometido en la completa y rápida aplicación del programa de ajuste económico acordado con la Comisión, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional para poner en orden las finanzas del país y devolver a Grecia a una senda de crecimiento sostenible", afirmó.

Pese a esta declaración de intenciones, el encuentro tenía por objeto estudiar las opciones de renegociar las condiciones del rescate al país griego y alejar, por tanto, la sombra de una posible suspensión de pagos -esto es, la quiebra- que podría llevar aparejada una quita de su deuda.

Grecia justificó el encuentro de Luxemburgo, que no había sido anunciado, como una de las reuniones que forma parte de los contactos habituales entre los países de la Eurozona que participan en el G-20.

En esa cita estuvo presente la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, junto a varios ministros de Economía de la Eurozona para discutir los planes de rescate de Grecia y Portugal, según confirmaron fuentes del Ministerio de Economía.

También estuvieron presentes en el encuentro el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, y los ministros de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schauble, de Francia, Christine Lagarde, y de Italia, Giulio Tremonti, según las fuentes.

Además, acudió a la reunión el ministro de Finanzas griego, George Papaconstantinou, para informar a sus homólogos de la evolución de la situación económica en Grecia.
El país heleno se quejó de que la información del semanario alemán sólo beneficia a los especuladores y que son una "provocación" que socava los esfuerzos de Grecia y el euro para afrontar los problemas a los que se enfrentan.

No es la primera vez que la prensa germana se hace eco de informaciones especialmente dañinas para países de la Zona Euro, dejándolos en complicadas tesituras. Ya en junio del año pasado, varios diarios insistían -citando nuevamente fuentes del Ejecutivo de Merkel- en que la Unión Europea preparaba el inminente rescate de España, una situación de la que culpaban al sistema financiero español. ¿La consecuencia? El país se vio obligado a pagar una prima de riesgo de sus bonos en comparación con sus homólogos germanos más elevada y a abonar más intereses a los inversores para colocar su deuda pública.

La nueva incertidumbre azotó a la moneda única europea, que cerró la semana en la cota de los 1,43 dólares, sumando varias jornadas consecutivas de descensos.

Por otro lado, Bruselas y el FMI concluyeron esta semana las negociaciones sobre el plan de ajuste que deberá aplicar Portugal a cambio de un rescate de 78.000 millones de euros.

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