Cultura

Gregorio Salvador: "La prosa de Delibes es oro molido"

La Academia de la Lengua recuerda al escritor fallecido hace un mes.

el 15 abr 2010 / 19:36 h.

El Rey Don Juan Carlos saluda a uno de los hijos de Delibes.

Los académicos Luis Mateo Díez y Gregorio Salvador coincidieron ayer en subrayar "la inusitada capacidad de observación del habla" que poseía Miguel Delibes, un caso extremo del escritor que escucha y que sabe retener en su obra "el fulgor de la naturalidad de las palabras".

"La prosa de Delibes es oro molido, en su conjunto, excelente, precisa, fidedigna. Y en los diálogos es asombrosa, absolutamente verídica, absolutamente real", subrayó Salvador en el emotivo homenaje que la Real Academia Española le rindió a Miguel Delibes, "un maestro en todo, uno de los verdaderamente grandes, un clásico ya".

En presencia de los Reyes, de los ministros de Educación y de Cultura, Ángel Gabilondo y Ángeles González-Sinde, respectivamente; del presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, entre otras autoridades, Mateo Díez y Salvador desgranaron distintos aspectos de la obra de Delibes.

Ese escritor que, aseguraba Salvador, "ha dado autoridad a muchas voces olvidadas del viejo castellano". "Pocos escritores contemporáneos han tenido en nuestra lengua ese don tan extremo de transmutar lo coloquial en literario".

En sus novelas, "la palabra suena a la verdad de quien habla", afirmó Mateo Díez, para quien Delibes, como novelista de su tiempo que era "y conciencia narrativa de un siglo tan explosivo y contradictorio", no se conformaba con "contar la vida", sino que pretendía además "contar el sentido de la misma".

Y como ese excelente escritor que era, Delibes sabía que "la novela debe inquietar, no complacer. Inquietar es perturbar, criticar, molestar, aguijonear al sistema de hoy y al de mañana, porque todos los sistemas son susceptibles de perfeccionamiento, y esto requiere una conciencia libre", señaló el escritor leonés.

El autor de El camino mantiene como centro de su ideología "la atención al hombre, la consideración del individuo por encima de la sociedad y en armonía con el medio natural".
"Los perdedores, los seres humillados y ofendidos, los pobres seres marginales que se debaten en un mundo irracional llenan su universo", señaló Mateo Díez.

También se detuvo en "la mirada peculiar y compleja del mundo" que, como todo gran creador, poseía Delibes, y en su facilidad para asumir en sus novelas "papeles diferentes" y terminar así convirtiéndose en "un visionario esquizofrénico".

Delibes era "dueño de sus personajes hasta el extremo de sentir cómo ellos sorbían su vida, redondeaban sus existencias a costa de la suya, mientras él sentía el gozo o el dolor de crearlos, insensible al paso del tiempo", añadió el autor de La ruina del cielo.

Amigo de Delibes desde los años 60, Salvador centró su intervención en la lengua del autor de Cinco horas con Mario, quien, con su "fidelidad absoluta al habla de sus personajes, ha dado autoridad a muchas voces olvidadas del viejo castellano". Muchas no estaban recogidas en el Diccionario y Delibes, en sus primeros años de académico, las fue anotando "para suplir estas carencias".

Algunas no llegaron a entrar en el DRAE, pero Salvador cree que en la próxima edición "ya van a estar cobijados todos los nombres de pájaros, plantas, alimañas, de tantas pequeñas cosas cotidianas de la vida".

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