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Griñán: "A Trabajo no la hubiera dejado ir"

El presidente revela los secretos del ascenso de Rosa Aguilar a la Moncloa tras la toma de posesión de su sustituta en la Consejería de Obras Públicas, Josefina Cruz Villalón. Griñán lanza un mensaje de tranquilidad a los constructores porque no habrá parálisis en las políticas de infraestructuras.

el 21 oct 2010 / 20:04 h.

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Griñán comparte confidencias con Josefina Cruz mientras Rosa Aguilar se despide antes de viajer a Madrid.
La toma de posesión ayer de Josefina Cruz Villalón como consejera de Obras Públicas le valió al presidente José Antonio Griñán para contar algunos "pequeños secretos" de cómo se había gestado esta crisis de gobierno exprés sobrevenida en Andalucía. Fue un acto fuera de protocolo.

 

Tomó la palabra la consejera y después el presidente en una intervención humana, emotiva, en la que dio las gracias a la madre de los Cruz Villalón -invitada en primera fila- por haber criado "unos hijos fantásticos en el servicio público" -cuatro tienen prestigiosas carreras profesionales en campos como la arquitectura o el derecho- y en la que narró su conversación con José Luis Rodríguez Zapatero el martes por la mañana. "Antes de lo que dicen medios normalmente bien informados".

El Salón de los Espejos del recién rehabilitado Palacio de San Telmo volvió a adquirir su rango de espacio oficial para los actos solemnes. Ante poco menos de un centenar de personas, autoridades, familiares y amigos, el Gobierno andaluz consumó su cuarta crisis en dos años y la tercera desde que Griñán es presidente de la Junta, lo que convierte esta legislatura en la más movida de la etapa autonómica.

Al dirigente andaluz le sonó el teléfono el martes por la mañana. Era Zapatero, preguntaba por Rosa Aguilar. "No sé si hice bien o mal pero yo hablé bien, claro, y luego José Luis me dijo que quería contar con ella y supe que la perdía", narró Griñán sobre su fichaje estrella. Según dijo impuso condiciones. "Depende de para qué", contó el andaluz que le dijo al presidente. Pensó en el Ministerio de Trabajo, el único que supuestamente Zapatero iba a renovar. "Para Trabajo no la dejo ir", dijo Griñán y entonces Zapatero le contó que la quería para el Ministerio de Medio Ambiente, que integra las políticas de agricultura y pesca. "Eso es otra cosa". Griñán defiende que esta es una cartera "fundamental para Andalucía" que con los socialistas nunca ha ocupado un andaluz.

Cuando cortó con el presidente, Griñán le envió un críptico sms a Aguilar -"la consejera ministra", como la llamó cariñosamente Cruz Villalón- en el que le decía algo así como que cuando tuviera algo que contarle lo llamara. La cordobesa no entendió nada: "Claro jefe yo siempre te informo de todo". Horas después cuándo descolgó y al otro lado le dijeron que Zapatero quería hablar con ella lo entendió. Ayer prometió en La Zarzuela su cargo como ministra.

Frente al desasosiego del sector, que se quejaba estos días del trasiego en la Consejería de Obras Públicas y Vivienda -que ha tenido cuatro y tres titulares respectivamente y que pasó por una fusión el pasado marzo-, Griñán vendió que la nueva consejera encarna la "continuidad renovada" y recordó que en "las claves de identidad" de este departamento ha participado Cruz Villalón. Igualmente la flamante consejera, que tras prometer su cargo garantizó un trabajo "tenaz, riguroso y perseverante", tuvo palabras de agradecimiento y recordó a sus antecesores, con una mención especial a Francisco Vallejo -"que tiró de mí" en 1995- y a Concepción Gutiérrez.

Durante ocho años, hasta 2004 que se incorporó al Ministerio de Fomento, la nueva titular de la cartera de Obras Públicas fue alto cargo del departamento, ocupándose de Ordenación del Territorio y Urbanismo. Fue ella quien puso coto a los desmanes del ladrillo con la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía, que marcó un nuevo paso respecto a la construcción y el control del urbanismo de los municipios.
"Ni cien días, ni cien minutos ni cien segundos", le advirtió Griñán, quien la citó en el despacho en los próximos días para comenzar a trabajar. "No llego en tiempos fáciles", admitió la consejera, aunque dejó claro que los hubo peores.

Hubo dos ausencias destacadas, la de los secretario generales de UGT y CCOO en Andalucía, que contrastó con la presencia del presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Santiago Herrero. Cruz Villalón prometió diálogo con el Estado y los ayuntamientos, pero también, "no lo duden", con los agentes económicos y sociales. Hereda una consejería lastrada por el recorte inversor donde la reprogramación y el retraso en la obra pública ha sido la noticia. Y en la que además las políticas de vivienda protegida, en los últimos años santo y seña de la Junta, han pinchado ante el cierre del crédito de los bancos, la falta de pulso inversor y la retirada de las ayudas públicas. Cruz Villalón ya ha empezado a trabajar. Cuando la llamó su ex jefa Magdalena Álvarez, ahora vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), para darle la enhorabuena, le pidió "toda la colaboración".

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