Local

Griñán amaga con vetar la ‘huida’ de Caja Granada de Andalucía

Sevilla y Málaga inician el pulso de localismos ante la fusión de Cajasol y Unicaja

el 01 jul 2010 / 11:03 h.

TAGS:

"No es irreversible". El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, lanzó todos los órdagos posibles para convencer a Caja Granada de que rectificase un plan que emprendió en junio para integrarse con tres cajas foráneas y salirse del mapa financiero andaluz. A pesar de la insistencia de todas las fuerzas políticas, la hoja de ruta alcanzó ayer un punto determinante: los presidentes de Caja Granada, Caja Murcia, Caixa Penedès y Sa Nostrum firmaron el acuerdo de integración que trasladará el domicilio bancario a Madrid. Pero entonces el presidente de la Junta volvió a decir que aún "no es irreversible".

Ahora Griñán "no descarta" vetar la operación que acaba de aprobarse para que Caja Granada siga en Andalucía y tenga la oportunidad de sumarse a la posible fusión de Unicaja y Cajasol. Lo dijo ayer, en Granada, en cuanto le preguntaron. El presidente recordó que la Junta tiene la última palabra sobre cualquier operación que conlleve una fusión fría (Sistema Institucional de Protección) en Andalucía. La Ley de Cajas de Ahorro, cuya reforma se aprobó en octubre de 2009, introdujo ese punto. "Yo tengo una competencia que voy a ejercer. Punto", dijo Griñán. Después suavizó su contundencia: "La Consejería de Economía se tendrá que pronunciar, por lo tanto no puedo decir nada ahora y no sería ético. Cuando se puede juzgar, no se puede prejuzgar", dijo.

Pero la advertencia del presidente provocó una reacción instantánea del líder del PP-A, Javier Arenas, exigiéndole que "retirara de manera inmediata" sus palabras y demostrara más "respeto" a la decisión del consejo de Caja Granada. Pocas horas después, Griñán, a través de un comunicado de la Secretaría General de la Presidencia, matizó lo dicho y remarcó su "respeto total" a la decisión del consejo de administración de Caja Granada.

Ese matiz tenía sentido porque, aunque la fusión fría no será definitiva hasta que la ratifique la asamblea y Economía le dé el visto bueno (eso pasará en septiembre), el momento no era el idóneo para anticipar el veto a la operación, como se aventuró a decir el presidente. Primero porque el acuerdo acababa de cerrarse en Madrid, porque tenía el apoyo de todos los miembros del consejo -incluidos los de PSOE y PP-, y el beneplácito del Banco de España. Y, sobre todo, porque hoy por hoy Griñán no tiene una alternativa sólida en el mercado financiero andaluz que justifique el veto, ya que el proyecto de la gran caja ni siquiera ha echado a andar. El que sí creyó oportuno apretar las tuercas fue el coordinador regional de IU, Diego Valderas, que animó a Griñán a "ejercer el liderazgo" y "meter en vereda" a la entidad granadina.

Localismos. Griñán empezó a hablar insistentemente de la gran caja andaluza hace una semana. Presentó una fórmula sencilla para enmarcar una operación compleja: la fusión de las dos cajas más fuertes: Unicaja y Cajasol, la posterior oferta conjunta en la puja por Cajasur, y la integración de Caja Granada. Logró el consenso político y sindical para que todos se unieran al proyecto. Pero, respecto a Caja Granada, el apoyo de las direcciones regionales del PSOE y del PP no le ha servido para que socialistas y populares granadinos se alíen con la gran caja. Y respecto a la fusión de Unicaja y Cajasur, ayer mismo volvieron a aflorar los localismos que enfrentan a Sevilla y Málaga por la futura sede de esa hipotética gran caja.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, dejó claro que apoyará un proceso de fusión sólo si la sede está en su ciudad porque "de todas las cajas andaluzas, la más capaz y solvente es Unicaja". "Si es así, Málaga estará apoyando la operación y si no, no", dijo. También la junta de gobierno en el Ayuntamiento de Sevilla dictó una declaración para decir que el proceso de fusión "debe respetar el peso de Sevilla, como capital de Andalucía", aunque añadió que también había que "despojarse de localismos".

  • 1