viernes, 22 febrero 2019
23:59
, última actualización
Local

Griñán apunta a los ricos y a los que contaminan

El presidente de la Junta impone el céntimo sanitario y agota su margen en materia fiscal con la subida del IRPF a las rentas más altas e impuestos ecológicos. Las empresas públicas se reducirán a la mitad.

el 09 jun 2010 / 10:56 h.

TAGS:

Cuando el presidente de la Junta terminó su primera intervención en el Debate sobre el Estado de la Comunidad, se dirigió a la consejera de la Presidencia, Mar Moreno, y le hizo una pregunta. Ella miró el reloj: "Hora y cuarto".

 

Para el presidente el tiempo había pasado volando pero en esos 75 minutos, Griñán había condicionado su política para los próximos dos años y había trazado un camino fundamental, ése por el que la Junta apuesta para reducir su déficit público y dejar atrás la crisis. Cuatro claves: subirán los impuestos para las rentas desde 80.000 euros, se gravarán los depósitos bancarios, se impondrá el céntimo sanitario y se reducirán 110 empresas públicas. Decisiones sonoramente aplaudidas por la bancada socialista.

Las reformas previstas asomaron al final del discurso, sin sorpresas, aunque quizás con apuestas de mayor calado de lo que esperaban en sus propias filas. Griñán sorprendió a los suyos, para bien. "Valiente", fue el comentario más oído entre los suyos. Para el PP sonó mal, a "lluvia de impuestos y a medidas que llegan tarde". Para IU, a "recortes irracionales", por más que la melodía de la reforma fiscal del Gobierno suene a la música que la federación defiende.

La tríada de Griñán: incremento de impuestos, reducción del gasto público y reestructuración del sector público. En números, un ahorro de 1.583,5 millones de euros en el Presupuesto de 2010 (33.737,7 millones). Y unos ingresos adicionales, vía tributaria, de 75 millones de euros este ejercicio, principalmente por el céntimo sanitario, quizás la medida fiscal menos progresiva de las aplicadas pero la más eficaz a la hora de hacer caja.

a situación es de emergencia. Andalucía, que según datos del Banco de España tiene hoy su déficit en el 6,8% del PIB, debe llegar al 1,1% en 2013. Pero sobre todo y a corto plazo debe alcanzar un 3,1% de deuda al terminar este año. El 15 de junio las comunidades tienen cita en Madrid. Si Rodríguez Zapatero decía gráficamente que España debía pasar una complicada reválida ante Europa, las comunidades también tienen un examen difícil. De ahí que el equipo de Griñán haya apostado por agotar casi todas las vías en su mano para sanear las finanzas públicas. Reformas profundas, fiscales y de control de gasto en la administración, que son hoy, admitía el Gobierno, ineludibles. La oposición le reprochó que no las hubiera llevado a cabo antes.

La reforma tributaria que ahora debe aprobar el Gobierno andaluz a través de un decreto no podrá entrar en vigor con plenitud hasta 2011. La receta fiscal de Griñán tiene estos ingredientes: que contribuyan más los que más tienen; que se ayude a la sostenibilidad medioambiental y el céntimo sanitario. Desde enero de 2011, se prevé un incremento de uno, dos y tres puntos del IRPF para las rentas más altas, con tres grupos: de 80.000 a 100.000 euros; hasta 120.000 y para bases superiores. Esa subida fiscal repercutirá en muy pocos bolsillos. El Gobierno andaluz estima que no hay más de 21.000 andaluces con esos ingresos. Según sus cálculos esa reforma le permitiría ingresar unos 30 millones de euros. No tendrá impacto en las cuentas públicas hasta 2012. Entrará en vigor el próximo año.

El Gobierno andaluz también pondrá el acento en los bancos y cajas "con presencia física en Andalucía". Es decir, paga, por ejemplo, La Caixa, con sede jurídica en Cataluña pero una potente red de oficinas en Andalucía, apuntaba un responsable del Gobierno. Un nuevo impuesto gravará los depósitos de las entidades. Se podrán deducir créditos e inversiones para proyectos públicos y privados y la Obra Social de las cajas. El líder del PP-A, Javier Arenas, fue especialmente crítico con este tributo, que calificó como "una amenaza velada a las cajas".

Con color verde, otro tributo gravará con diez céntimos cada bolsa de plástico. También tributarán más los residuos radiactivos y los vehículos altamente contaminantes (yates, aviones, avionetas...). Todos estos nuevos impuestos irán entrando en vigor de forma gradual.

Quizás la sorpresa mayor en este paquete fiscal fue la aplicación del llamado céntimo sanitario. Este impuesto finalista -lo que se recauda va directamente a la sanidad-, se aplica sobre el tramo autonómico de los hidrocarburos. En su día, cuando el Gobierno nacional del PP abrió esa vía, la Junta se mostró totalmente en contra. La entonces consejera de Economía, Magdalena Álvarez, mantuvo un dura campaña contra el céntimo sanitario por no ser progresivo: "Paga igual quien tiene un Jaguar que una motillo", decía entonces. Otras como Madrid, Asturias, Cataluña, Galicia, Valencia o Castilla La Mancha sí aplicaron ese impuesto.

Ahora Griñán revisará esa política. El motivo: la Junta ha comparado los precios de la gasolina en esas comunidades y no hay diferencias, explicó el presidente. No hay, sostuvo, beneficios para el ciudadano por no aplicarlo. Otro de más peso: es el camino más directo para elevar los ingresos.

El Gobierno andaluz también aplazará la inversión de 846 millones en infraestructuras este año. El 11,9% de la cantidad prevista en el Presupuesto de 2010: 7.112 millones.

El Gobierno andaluz dejó en el aire, como hizo el Ministerio de Fomento (que dejará de invertir 6.000 millones), qué proyectos se verán afectados. Igualmente la Junta deberá de detallar qué empresas públicas desaparecerán del mapa. Contabilizan 255, restando del inventario oficial del ministerio las Universidades o los consorcios municipales. Desaparecerán, por fusión o extinción, la mitad (110).

La confrontación más dura pivotó sobre las cajas. El presidente propuso un pacto sobre el futuro del sistema financiero. Quedó en el aire. Ante un mapa que asiste a cambios vertiginosos y envuelto en la guerra política tras la intervención de Cajasur, los partidos no lograron ni un acuerdo de mínimos. El cruce más duro lo tuvo con Arenas. Con el líder de IU el presidente puso su empeño en defender que el PSOE también es de izquierdas.


  • 1