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Griñán baraja apurar el mandato a mayo para aprobar siete leyes más

La Junta y el PSOE-A tramitarán seis normas por la vía de urgencia, pero aún así necesitará más tiempo porque el debate de Presupuestos absorberá el último trimestredel año.

el 01 ago 2011 / 19:06 h.

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En el último tramo de legislatura, la Junta quiere aprobar seis leyes en el Parlamento, de las que sólo una (la del Olivar) ha superado el debate de enmiendas parciales. También pretende tramitar como proyecto de ley las 27 medidas de transparencia y calidad democrática aprobadas en el último pleno extraordinario. Dos de esas medidas -la creación del escaño 110 para el voto ciudadano y la incompatibilidad del cargo de diputado y alcalde- necesitarán una modificación de la Ley Electoral. El PSOE-A, que goza de mayoría parlamentaria, utilizará el trámite de urgencia con seis de las siete leyes para acortar los plazos de aprobación a la mitad.

El objetivo es que, antes de que acabe el mandato, entren en vigor la Ley del Olivar, la de Turismo, la de Autónomos, la Ley de Salud Pública, la de Cajas de Ahorro, la de Sociedades Cooperativas y la ley que aglutine las medidas de transparencia, como limitar el salario de los diputados o hacer públicas sus declaraciones del IRPF. El problema es que en el último trimestre del año, la actividad política estará prácticamente copada por la redacción, el debate y la tramitación de la Ley de Presupuestos Autonómicos de 2012, que deben ser aprobados en diciembre. Toda esta sobrecarga legislativa hace que el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, empiece ya a barajar la posibilidad de apurar el plazo legal para convocar las elecciones autonómicas: la fecha tope es el 5 de mayo de 2012.

El PSOE-A desgranó ayer la "intensa agenda" que tiene pendiente la Junta para justificar que las elecciones andaluzas no se adelanten al 20 de noviembre. Las autonómicas serán la próxima primavera, explicó ayer el portavoz parlamentario Mario Jiménez, porque de lo contrario no daría tiempo a poner en marcha las siete leyes. El calendario legislativo está tan sobrecargado que no descartan que la cita electoral se retrase hasta abril o mayo, en lugar de marzo, como había previsto Griñán. "Podemos agotar perfectamente la legislatura, tenemos mayoría suficiente en el Parlamento y mucho trabajo que hacer este trimestre", dijo ayer el presidente en la Cadena Ser.

Griñán siempre dijo que las autonómicas serían el 4 de marzo. Insistía en ello públicamente mientras Ferraz y San Vicente discutían la conveniencia de que los comicios fueran juntos o separados. Pero el escenario andaluz ha cambiado desde que Zapatero adelantó las generales. Una vez que Griñán se ha reafirmado en su intención de agotar mandato, la fecha del 4 de marzo ya no es tan urgente (tiene 54 días de antelación para convocar).

Desaparecida la presión de las generales, Griñán puede valorar otras opciones y trata de hacer valer su decisión distanciándose de la situación que atraviesa el Gobierno central: en Andalucía hay un calendario legislativo repleto y la Junta cuenta con la mayoría absoluta del PSOE en el Parlamento para sacar adelante las leyes y las medidas que propuso en el debate autonómico. "Nos vamos a ir muy poco de vacaciones para que el 1 de septiembre, todas las leyes tengan su tramitación", dijo Jiménez. Preguntado sobre el sobrecoste económico de convocar dos elecciones en menos de cinco meses, el portavoz socialista respondió que esos "céntimos de euros de más" no son tan importantes como el poder aprobar medidas como la rehabilitación de colegios con parados de la construcción o la beca-salario para recuperar a 3.000 jóvenes que dejaron la escuela.

A todo esto se suma el que el PSOE-A ha encontrado otra motivación más en la sorprendente descoordinación que el PP nacional y el andaluz ofrecieron este fin de semana respecto a la cita electoral andaluza. La portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, exigió que las autonómicas coincidieran con las generales, echando por tierra la estrategia del líder andaluz, Javier Arenas, que había hecho bandera de lo contrario, incluso presentó un proyecto de ley para que las elecciones andaluzas fueran siempre separadas de las generales. Ayer Esteban González Pons intentó rectificar asegurando que si Griñán no quería elecciones conjuntas es porque ve "perdedor" a Rubalcaba y no confía en sus posibilidades.

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