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Griñán cierra la crisis sin hacer cambios de calado en el PSOE-A

El secretario general del PSOE-A aúpa a Susana Díaz como número dos e incorpora a Antonio Ávila al núcleo duro del partido para zanjar la crisis tras la dimisión de Rafael Velasco.

el 29 oct 2010 / 21:39 h.

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El secretario general del PSOE-A, José Antonio Griñán, conversa ayer con su nueva número dos, Susana Díaz.

"Este partido está hecho para el montañismo, cada día se crece más en momentos difíciles Hemos podido cerrar la crisis en 48 horas". Lo exhibió ayer como un triunfo la presidenta del PSOE andaluz, Rosa Torres, que fue la encargada de trasladar tras la reunión de la ejecutiva la decisión que ha adoptado el secretario general, José Antonio Griñán, para tapar el agujero ocasionado por la dimisión de Rafael Velasco. Griñán ha escuchado a mucha gente pero ha tomado una decisión muy personal, advierten en su entorno. Y ha tratado, como le pedía una parte del partido, de zanjar cuanto antes el problema.

Suprimirá la vicesecretaría general y la actual secretaria de Organización, Susana Díaz, pasará a ser la número dos del partido. Era la opción por la que había pujado fuertemente el PSOE de Sevilla. Para cerrar la herida con Cádiz incorporará a Luis García Garrido, recién nombrado delegado del Gobierno, como Secretario de Política Institucional (número tres). Y además incorporará a Antonio Ávila, un hombre de su total confianza, puntal en el Gobierno y al que muchos le siguen reprochando su falta de peso político, como vocal en el núcleo duro de la dirección socialista. La propuesta de Griñán fue ratificada "por aclamación" y sin voces en contra.

Frente a las muchas voces que dentro del partido planteaban la necesidad de que el secretario general diera un golpe de timón, emulara a Zapatero y optara por un veterano -un hombre de "corte Rubalcaba"- para enderezar el rumbo del PSOE-A a año y medio de las elecciones, el dirigente socialista ha optado por la continuidad. Griñán ha preferido reiterar la apuesta que hizo en el último congreso regional, celebrado hace ocho meses. Lo contrario, advierten los que empujaron por esta opción, hubiera sido como plantearse una automoción de censura. De la apuesta sale también reforzado el actual portavoz parlamentario socialista y secretario general del PSOE de Huelva, Mario Jiménez. La otra pata del trío en el que se apoyó Griñán para su ejecutiva.

El pasado marzo, para romper lazos con la etapa anterior de Manuel Chaves, optó por la renovación y por rodearse de jóvenes en la treintena para el núcleo duro del partido. Ayer reiteró su decisión. Eso a pesar de que muchas voces dentro del PSOE andaluz advierten de que la marcha de Rafael Velasco demuestra que la apuesta fue fallida. El ex número dos dimitió por circunstancias familiares -su mujer tiene un embarazo de riesgo- y después de la polémica suscitada porque la empresa que dirige su mujer haya recibido 730.000 euros en ayudas públicas en los últimos cuatro años. Ayer mismo y en el transcurso de la ejecutiva, según cuentan varios miembros de la dirección, Griñán reiteró su opinión de que la marcha de Velasco es un "error" que ha ocasionado una crisis innecesaria en el PSOE-A y que además "eleva el rango del asunto", dijo, convencido de que detrás de las subvenciones públicas a la pareja de Velasco no hay irregularidades.

El dirigente del PSOE-A hizo una intervención crítica con la dimisión de Velasco aunque comprendiendo que es una opción muy personal. Pidió a los suyos "más coraza" y aseguró que los más veteranos, como él mismo que vivió la dura etapa de la caída del Gobierno de Felipe González, están acostumbrados a aguantar mejor los golpes."Ahí arriba lo que acaba de haber es un cierre de filas, estamos todos codo con codo con el secretario general", aseguró la pesidenta del PSOE, que desde ayer asumirá además la portavocía de la ejecutiva. Ahora el PSOE se dedicará a las municipales, dijo.

El presidente de la Junta mantuvo una ronda con todos los secretarios provinciales el jueves, antes de tomar una decisión. Escuchó muchas reflexiones. La mayoría de los líderes provinciales, que en un partido tan grande como el PSOE andaluz están acostumbrados a que existan las cuotas y el reparto de sillones y a que manden sus opiniones, pusieron nombres sobre la mesa para cubrir la vacante de la vicesecretaría general. Sevilla y Huelva apostaron por la continuidad. Otras tres (Córdoba -de donde procede Velasco-, Cádiz y Almería) no empujaron con nombres propios. Y el resto lanzaron su apuesta por un número dos con un perfil más veterano. Griñán recogió todas las impresiones, estuvo al habla con Ferraz y también conversó con Manuel Chaves por teléfono o con Luis Pizarro, en una larga charla en el patio del Parlamento. La falta de consenso, la miscelánea de propuestas que escuchó y el convencimiento de que no erró en el pasado congreso, le llevaron -explicaron fuentes de la dirección- a no hacer ningún cambio de calado en su ejecutiva.

La decisión la cerró entrada la noche del jueves. Eso a pesar de que esa misma tarde se había encargado de dejar muy claro que no iba a precipitar una solución y que se daba una semana más. Ese al parecer fue el consejo de los más veteranos, que se tomara más tiempo. El resto del partido, sobre todo su actual ejecutiva, le pidió rapidez. También en eso ganaron los jóvenes. La decisión se ratificará el martes en un comité director con Marcelino Iglesias, secretario de Organización del PSOE. Como bromeó un dirigente socialista ayer a la salida de San Vicente y tras meses de sobresaltos: "Ahora a ver cuánto nos dura la tranquilidad".

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