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Griñán hace un alegato de lo público frente a los recortes "indiscriminados" de Rajoy

Sitúa a Andalucía como "alternativa" a los ajustes sociales del Ejecutivo y descarta privatizaciones.

el 02 may 2012 / 20:49 h.

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El candidato a presidir la Junta fue muy aplaudido ayer por la bancada socialista en su discurso de investidura en el Parlamento, que duró una hora.
El discurso de investidura del que hoy será reelegido presidente de la Junta tuvo un leit motiv clarísimo: la encendida defensa de lo público frente a los "recortes indiscriminados" del Gobierno central. José Antonio Griñán esbozó en una hora su hoja de ruta para la legislatura más dura de la autonomía, en la que, de entrada, deberá acometer un tijeretazo inicial de 2.600 millones al Presupuesto andaluz. El Gobierno de coalición de PSOE e IU aspira a que Andalucía sea la voz discordante al modelo "ideológico" que propugnan Mariano Rajoy y la alemana Angela Merkel. La comunidad, sobre la que están puestas todas las miradas, intentará demostrar que hay una alternativa, un "camino distinto" al de la derecha y que se puede ahorrar sin retroceder en derechos. El empleo en una autonomía donde el paro roza el 34% y la educación serán los pilares del Ejecutivo.

El discurso de Griñán incluyó pocas medidas concretas pero sí tuvo una fuerte carga ideológica. La igualdad de oportunidades guiará toda la acción del próximo Gobierno andaluz y será el sello de identidad de una comunidad que, gobernada por la izquierda, se convierte en casi una excepción en el país. El que hoy será designado presidente con los votos del PSOE e IU dejó claro que Andalucía "no tolerará retrocesos" sociales y que plantará cara al Ejecutivo central, que "ha decidido cargar la mayor parte de los sacrificios derivados de la estabilidad presupuestaria a la cuenta de la educación, sanidad y ayudas a la dependencia".

Desde la tribuna del Parlamento, Griñán admitió que su Gobierno deberá tomar de forma inminente "decisiones difíciles". El recorte de 2.600 millones afectará a todas las partidas del Presupuesto, pero el líder de los socialistas se comprometió a buscar "fórmulas" que llevará al Parlamento para que los ajustes tengan el "menor impacto" en los servicios sociales. "En Andalucía ninguna decisión presupuestaria va a traducirse en privatizaciones", sentenció. Valencia, gobernada por el PP, ya ha anunciado la privatización de sus hospitales y Baleares, también en manos populares, cerrará dos centros hospitalarios para cumplir con el déficit. Griñán, que tildó de "grave" el modelo sanitario que quiere imponer Moncloa, basado en el sistema de aseguramiento, prometió que su Gobierno "respetará el patrón de nuestro modelo social basado en lo público". De ahí que arremetiera contra el ministerio que dirige Ana Mato por recurrir la subasta de fármacos andaluza, que es una medida de ahorro, y admitir el copago.

Su intervención fue una auténtica enmienda a la totalidad del Gobierno de Rajoy. El presidente andaluz definió la reforma laboral como el "mejor medio de reducir plantillas a bajo coste" y criticó los Presupuestos Generales porque, además de no cumplir con la inversión acorde a la población andaluza, van a "deprimir aún más" a la economía. También censuró que el Ejecutivo del PP haya recurrido las oposiciones a profesor de Andalucía y que abra la puerta a aumentar la ratio por alumno. Como hace tres años, en su anterior discurso de investidura, Griñán volvió a situar a la educación en el epicentro de las políticas de su Ejecutivo. "No habrá otra prioridad en mi Gobierno que pueda competir con la educación", zanjó.

El "error" de Europa. Griñán dedicó buena parte de su discurso a marcar distancias no solo con el modelo de Rajoy, sino con el que está adoptando Europa bajo la batuta de Merkel. Insistió en que la "política de ajuste promovida por Alemania es un error porque sin crecimiento ningún país podrá sanear sus cuentas". El presidente demandó, al igual que están haciendo ya otras voces, incluida la propia Merkel, combinar la política de austeridad con la de reactivación económica. El PSOE tiene su fe puesta en que el socialista François Hollande gane el domingo las elecciones francesas y haga de contrapeso a las tesis de la derecha alemana. Griñán hizo hincapié en demonizar la respuesta europea porque, dijo, termina traduciéndose en "copago sanitario, deterioro de la escuela pública o abandono de los dependientes".El retroceso social es, a su juicio, la consecuencia de centrar toda la política económica en contener el déficit público "sin atender a los factores que lo están provocando". Esa "obsesión" por el déficit que tiene la UE y que ha asumido el gabinete de Rajoy "nos dejará un país más descapitalizado e incapaz de salir del atolladero", advirtió. "Austeridad, sí. Pero no solo austeridad", reiteró. Aunque dejó claro que no comparte el principio de "déficit cero", garantizó que Andalucía "va a cumplir sus compromisos" y acatará la exigencia de limitar su déficit al 1,5% del PIB en 2012.los números. El presidente de la Junta reivindicó el papel "responsable y prudente" de Andalucía con la estabilidad presupuestaria y se confesó "indignado" con las acusaciones "falsas y temerarias" sobre las cuentas andaluzas. Griñán exigió "lealtad" al Gobierno de Rajoy y se mostró molesto con la campaña del PP que viene a sembrar dudas sobre las finanzas de la comunidad. El líder socialista recurrió a datos objetivos para alejar la sombra de la intervención que el Ejecutivo central ha instalado sobre Andalucía. Recordó que la deuda por habitante en la comunidad es de 1.784 euros, la mitad de la media del resto de autonomías o que el endeudamiento andaluz sigue siendo un tercio más bajo que el resto de regiones. Aseguró que "todas las facturas a proveedores" están contabilizadas y remitidas al Ministerio de Hacienda.

Griñán prometió que su gabinete huirá de la confrontación aunque no dudará en denunciar todo aquello que considere "injusto". En un momento tan delicado como este, reclamó consenso y volvió a pedir la convocatoria de la Conferencia de Presidentes. En el ámbito andaluz, el jefe del Ejecutivo anunció una oferta de pactos a los partidos para acordar cuatro puntos: una agenda andaluza por el empleo, la consolidación del modelo de protección social, el desarrollo del Estado de las Autonomías y la financiación autonómica y los objetivos de estabilidad fiscal.

Su discurso no despejó la incógnita de la estructura y composición del nuevo Gobierno. Negó que vaya a haber bicefalias en el Ejecutivo y garantizó que el acuerdo con IU supone "compartir política, programa y Gobierno". Es un acuerdo "realista, sin aventuras, pero sin claudicaciones", señaló. La trasparencia será otra de las señas del Ejecutivo autonómico, que facilitará las comisiones de investigación. La del caso de los Expedientes de Regulación de Empleo fraudulentos se creará en breve. Griñán se refirió a este escándalo pero eludió la autocrítica. Se mostró convencido de que los andaluces han valorado "la rápida reacción" de la Junta en la investigación y denuncia y dejó claro que solo los políticos honestos tendrán cabida en su equipo. "Ética, solvencia y transparencia" caracterizarán al Gobierno más reducido de la autonomía, apostilló.

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