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El PSOE se apunta a lo positivo

Griñán arropa a Rubalcaba en la presentación andaluza de su plan contra la crisis, un acto en el que todo fueron llamadas al diálogo y al consenso. El presidente andaluz hace un llamamiento a cambiar “el discurso del pesimismo”.

el 28 may 2013 / 22:03 h.

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Por mucho que Esteban González Pons, el vicesecretario general de Estudios y Programas del PP, dijera el fin de semana que ahora es muy fácil apuntarse al discurso del pesimismo y al “España va mal”, esos miedos se ve que no tenían mucha base si nos atenemos a los mensajes que lanzaron en Sevilla el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el máximo responsable de los socialistas andaluces y presidente de la Junta, José Antonio Griñán. El segundo arropó al primero, que vino a presentar su plan de reactivación de la economía y del empleo en un acto que se convirtió en una oda continua a la necesidad de pactar, de ir todos juntos de la mano, de ser positivos, de enterrar el pesimismo... Vamos, que no le dieron motivos a González Pons para ser malpensado. grinan-rubalcabaRubalcaba, que está de gira por España explicando una propuesta que el PP ni se dignó a echarle un vistazo –para que luego digan que los negativos son los demás–, ha decidido arropar su plan con positivismo, presentándolo como que no va contra nadie, que es una oportunidad para encontrar puntos de encuentro. Como prólogo tuvo a un Griñán que también se guardó para mejor ocasión las cargas de profundidad contra el Gobierno de Mariano Rajoy, apelando a que de esta crisis se sale si todos juntos ponemos nuestro granito de arena al margen de banderas. El escenario fue un foro en el que se presentó el documento a agentes sociales y económicos, desde la CEA a los sindicatos, incluyendo las universidades sevillanas, la ONCE, empresas de primera fila, entidades vecinales... La ocasión se escenificó con poco aparato orgánico, haciendo ver que sí, que era un acto de partido pero que los protagonistas eran los invitados. No hubo ocasión para el pasilleo ni para sacar interpretaciones sobre qué socialistas habían ido y cuáles no, no hubo preguntas y, por tanto, nada se habló de primarias o déficits. Hasta la aparición de los cabezas de cartel se cuidó, los dos andando juntos, solos, sin que nadie les escoltara para que pudieran hacerse bien las fotos de la unidad interna. Griñán ejerció de anfitrión. Su intervención fue en positivo, instando a cambiar el “discurso del pesimismo”, llamando “al diálogo, el entendimiento, el encuentro y la búsqueda de la voluntad colectiva”. No criticó directamente al Gobierno, aunque sí apeló a políticas contrarias a las que desarrolla en materia económica, subrayando que no se va a ningún lado si se aumenta la presión fiscal y se reduce el gasto social. Y repitió que de la crisis se sale con “paz social, diálogo, entendimiento, cohesión e igualdad de oportunidades”, porque ni siquiera los objetivos de crecer, crear empleo y recuperar la economía justifican que se haga “deprimiendo las condiciones sociales”. Rubalcaba recogió el testigo para seguir huyendo del pesimismo, y así defendió que “un gran acuerdo permitiría cambiar el estado de ánimo y generaría confianza” en los ciudadanos. Para empezar a hablar, puso sobre la mesa un plan económico que acompañó de guiños continuos a Griñán. No pocas de sus propuestas, vino a decir, ya se aplican en Andalucía, “un sitio magnífico para hablar de acuerdos porque aquí hay acuerdos, muchos y variados”. Luego expuso a la concurrencia su plan, ya conocido: nuevas líneas de crédito, no recortar en gasto social, ayudas estatales para mantener puestos de trabajo (aquí se acordó de los parados mayores de 50 años), lucha contra la exclusión social, contra el fraude fiscal... Le dio algún tirón de orejas al Gobierno, pero poca cosa, porque antepuso “la voluntad de alcanzar un acuerdo”. No es la primera vez que se plantea, admitió, “pero nunca lo hemos necesitado tanto como ahora”.

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