Griñán planea suprimir la mitad de las delegaciones de la Junta

El presidente de la Junta ha ordenado dar los primeros pasos para ejecutar la reforma de la administración. Griñán reducirá a la mitad las delegaciones provinciales de la Junta y dará más poder a los delegados del Gobierno, que se equipararán a los viceconsejeros.

el 25 oct 2009 / 21:14 h.

El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, ha encargado a la Consejería de Presidencia que dé los primeros pasos para ejecutar una de las promesas más importantes de su investidura: una reforma profunda de la administración autonómica.


El plan pivota sobre dos grandes ideas. Por un lado agilizar y descongestionar la administración periférica, reduciendo más o menos a la mitad las delegaciones provinciales de la Junta. Actualmente hay 112, 42.056 trabajadores (según datos de la Consejería de Justicia y Administración Pública), que podrían quedar en algo más de medio centenar (unas 64). Por otro, dotar a los delegados del Gobierno de la Junta (uno por provincia) de "mayor apoderamiento", de tal manera que puedan resolverse directamente en el territorio la mayoría de los asuntos sin que tengan que hacer camino de ida y vuelta a las consejerías en la capital.


Respondiendo a la petición de un reducido núcleo de periodistas, el presidente expuso las líneas básicas de este proyecto que tendrá que perfilar un grupo de expertos. Las conclusiones definitivas se esperan para primavera. No se descarta modificar más de una norma de calado para ejecutar el plan.


Una vez en marcha la descentralización de competencias hacia los ayuntamientos, Griñán reconoce que las consejerías ostentarán menos políticas y no descarta que sea conveniente una reducción, aunque esto no se ejecutará esta legislatura. Lo que sí está convencido que verá la luz antes de las elecciones de 2012 es una nueva organización de las delegaciones provinciales, reduciendo las 14 actuales por provincia -una por consejería exceptuando Presidencia- "a siete u ocho". La reflexión de Griñán es que actualmente no es necesario que consejerías como Economía y Hacienda, que cuentan además con la Agencia Tributaria, o Salud, que dispone de una gerencia del SAS por provincia, dispongan además de una delegación provincial. Su intención es agrupar estas políticas por áreas. Baraja unir Economía a Innovación, creando un área económica. O Salud a Igualdad y Bienestar Social, dentro de un área social.


El presidente del Gobierno sopesa la posibilidad de que la estructura no sea homogénea en todas las provincias. Considera imprescindible que haya una delegación de Turismo potente en Málaga, mientras que en otras provincias esta cartera se podría fusionar con el área económica. Ocurriría lo mismo con Agricultura y Medio Ambiente. Habrá provincias donde se aconseje unirlas y otras donde no.


La otra pata del proyecto recorrería el camino inverso. Se trata de dotar a los delegados del Gobierno de la Junta de "un mayor apoderamiento", hasta equipararlos en el organigrama del Ejecutivo a rango de viceconsejero. Actualmente están por debajo de los directores generales. Griñán considera oportuno que jueguen un papel similar al que actualmente tienen los secretarios de Estado en el Gobierno de la nación. La intención del presidente es aumentar la coordinación interna, reducir la burocracia y ampliar el poder de decisión de estos altos cargos en cada provincia. Incluso se sentarían en una especie de Consejo de Gobierno ampliado que se podría celebrar con periodicidad quincenal, expuso el presidente. No queda claro si estos delegados más políticos quedarían adscritos a Presidencia o Gobernación, lo que redundaría en mayor poder de una u otra cartera.

Serían los rostros visibles de la Junta en las provincias, perfiles políticos potentes con un buen encaje en la sociedad de cada capital, explican desde el entorno del presidente. El resto de delegados tendrían un perfil más gestor, con currículos profesionales, ligados al "mérito y la capacidad".


El proyecto, que supone zarandear una estructura administrativa que ha ido agigantándose a lo largo de los últimos 30 años de autonomía, no está exento de riesgos políticos. Griñán confirmó que el plan está pactado y consensuado con la cúpula del PSOE-A. No se sabe si también con los secretarios provinciales. Es decir, con la segunda o tercera fila del partido, la que puede plantear más problemas. "Esto no son las cosas de Pepe Griñán, esto es lo que nos demandan los ciudadanos", avisa el presidente, que ya en su primer discurso oficial ante el PSOE como candidato a la Presidencia (en abril) defendió con fuerza la importancia de recuperar "el mérito, la capacidad y la competencia" como grandes valores que reclaman las capas urbanas, el talón de Aquiles de los socialistas en Andalucía.


Remover estas estructuras es un terremoto para un partido acostumbrado a dar acomodo a muchos de sus militantes dentro de estas delegaciones y que en muchas ocasiones combina así el difícil juego de equilibrios y cuotas territoriales que practica la organización socialista. En el círculo de Griñán apuntan que no hay que descartar perfiles políticos. Al contrario, defienden la valía de muchos dirigentes socialistas y que no todo tienen que ser técnicos o funcionarios. "No tiene sentido que un delegado de Innovación, por ejemplo, no sea un licenciado. Pero no tiene por qué serlo un delegado del Gobierno", suscriben. "Eso sí, habría que preguntarse si a un delegado se le nombra por su trayectoria y méritos en el partido, que sería correcto, o por los votos que suma internamente a favor de una u otra corriente", avisan.

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