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Griñán se agarra a la gran caja pese a la pérdida de Cajasur

El presidente de la Junta reprocha al Banco de España que no presionara antes en la fusión de la entidad cordobesa con Unicaja.

el 17 jul 2010 / 21:57 h.

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Una paloma, símbolo de Cajasur, se cruzó ayer en el camino del presidente Griñán.

El presidente del Gobierno andaluz, José Antonio Griñán, dio plantón ayer al Comité Federal del PSOE, reunido en Madrid, y se quedó solo en Andalucía para afrontar la pérdida de otra pieza más en el puzle de la gran caja andaluza: Cajasur. Para empezar, fue muy claro sobre la adjudicación de la entidad cordobesa a la vasca BBK: "Ha ganado la oferta más competitiva, la menos gravosa para el erario público. Se ha cumplido la legislación vigente". La BBK pidió 392 millones de euros al fondo de ayuda (FROB) para hacerse con Cajasur, 200 millones menos que la malagueña Unicaja y 600 menos de los que, al inicio de la puja, quería Cajasol.

Griñán explicó que la decisión del Banco de España había sido de cálculo matemático. Fácil de entender y de trasladar a la ciudadanía. ¿Que si ha influido el peso del PNV, presente en la BBK, que a cambio votará a favor de los Presupuestos del Estado? No. "Que el Banco de España ha tomado una decisión para favorecer a un Gobierno es una acusación gravísima", dijo. ¿Que había un pacto tácito para que la Junta diera su bendición a la fusión fría de Caja Granada a cambio de que el Ministerio de Economía propiciara el que Cajasur se quedara en Andalucía? Ni por asomo.

El presidente explicó la decisión del Banco de España de forma tan lógica, que a la veintena de periodistas presentes les empezó a parecer extraño en un hombre que, 24 horas antes, seguía apelando al supervisor para que entregara Cajasur a Unicaja y "restableciera el orden". El presidente de la BBK, Mario Fernández, le trasladó el viernes su voluntad de "conservar el mayor nivel de empleo posible" y la Obra Social de Cajasur. Ahora está previsto que Fernández se reúna con el consejero de Economía "para que la reducción de plantilla no sea traumática e incluso se pueda ampliar", explicó Griñán. Además, la Junta tiene que determinar si el régimen fiscal vasco -más beneficioso para las entidades financieras que en el resto de España- influyó en la puja.

Lo que parece evidente es que el escenario financiero andaluz está herido. Ahora la BBK tiene 429 oficinas en Andalucía, y aunque la sede social siga aquí, la sede fiscal viajará a Bilbao, y los impuestos se pagarán en el País Vasco. "No ha sido una buena noticia para Andalucía. Lo ideal es que se hubiera conservado una caja andaluza con matriz en la región, pero no ha sido posible".

Dicho lo que tenía que decir, Griñán desplegó el discurso de lo que quería decir, algo que le ocupó más de una hora de la rueda de prensa. El presidente se remontó al momento en el que la entidad cordobesa, gobernada por la Iglesia, rompió el proceso de fusión con Unicaja y se lanzó a los brazos del Banco de España. "Cajasur dejó de ser andaluza cuando rechazó la fusión con Unicaja", dijo, solemne. Griñán acusó la cerrazón de los clérigos, sus "decisiones equivocadas", "su mala gestión financiera y su alta exposición a los riesgos del sector inmobiliario", y les reprochó su "incomprensible" decisión de optar por la intervención, en vez de por la fusión. Recordó que el mismo regulador había calificado la opción de "suicida", y concluyó que el Banco de España "podría haber hecho algo más" para que Cajasur se uniera a Unicaja.

La entidad malagueña quería la fusión, y eso "ya era una garantía, porque no pidió dinero público". El mismo Banco de España calificó la oferta de Unicaja de "sólida y solvente". "Creo que podría haber empujado un poquito más. Habría sido mejor" que el resultado final de la puja en la que ha ganado la BBK, porque ésta usará dinero público del FROB, mientras que la primera oferta de Unicaja no sacaba nada del fisco, sino del Fondo de Garantía de Depósitos (990 millones). "En el decreto ley se dice que debe primar la oferta más competitiva, pero no se concreta qué es competitivo. Si el criterio es el dinero directo que se pidió, la BBK pidió menos que Unicaja. Pero, antes, Unicaja no había pedido dinero", dijo.

Daño político. Todo el peso que el Gobierno andaluz cargó sobre los hombros del Banco de España mientras éste analizaba las ofertas de la BBK, el Banco Sabadell y Unicaja en la puja por Cajasur no se debió a "una decisión política", sino a "una decisión de política económica". Sobre esta ambigua premisa, Griñán explicó ayer por qué su Ejecutivo, los dirigentes del PSOE-A y él mismo decidieron hace un mes hipotecar todo su peso político en el ambicioso proyecto de la gran caja. La hoja de ruta que anunció en el Parlamento, la que luego respaldaron PP, IU y PA y los sindicatos CCOO y UGT: la fusión de las dos grandes (Unicaja y Cajasol), la puja conjunta para retener a Cajasur, y la invitación para integrar a Caja Granada. De ese puzle quedan ya sólo dos piezas. Griñán aseguró haber recibido el mismo viernes las llamadas de Braulio Medel (Unicaja) y Antonio Pulido (Cajasol) confirmándole su voluntad de "seguir avanzando" en la fusión.

Cuando el Ecofin pidió al Banco de España que invitara a las concentraciones de capital, el mapa financiero español empezó a moverse, y las entidades grandes buscaron a las pequeñas. Griñán vio cómo se frustraba la fusión de Unicaja y Cajasur, cómo, "en 24 horas, las entidades que iban a fundirse con Cajasol se pasaron a la órbita de Caja Madrid", y cómo Caja Granada, a través de una fusión fría, se alió con las cajas del Levante. "Si yo no intento políticamente dar una orientación a ese movimiento de cajas, se me estaría criticando", explicó, "habría significado abandonar los intereses de Andalucía".

En cuatro meses se pasó de 45 cajas a 18. El nuevo mapa financiero español está trazado por el triángulo Caja Madrid, la Caixa, BBK, o lo que es lo mismo: Madrid, Cataluña y País Vasco. Griñán quería que Andalucía fuera el cuarto vértice financiero. Cuidándose mucho de repetir que respeta "la autonomía del Banco de España" y que no pretendía "invadir las competencias de nadie", el presidente replicó a los que le acusan "de querer politizar las cajas", que su intención era "orientar, y no de forma coactiva" a los supervisores y a las entidades "hacia los intereses de Andalucía". "No pretendo que haya una gran caja en Andalucía por intereses políticos, sino de política económica. Para que Andalucía crezca, para que los ahorros de los andaluces no se vayan a otras regiones. A mí, debilitarme políticamente si se fortalece Andalucía, no me importa", dijo.

La ventaja del sistema fiscal vasco

El Ejecutivo andaluz le pedirá a la caja vasca BBK que “la entidad financiera resultante se radique en Andalucía”, aunque Griñán reconoció que “el régimen fiscal vasco es más favorable” que en el resto de las comunidades.La Junta va a elaborar un informe técnico sobre la resolución de la puja de Cajasur. A preguntas de los periodistas, Griñán adelantó que uno de los objetivos del informe será determinar si el régimen fiscal vasco “ha influido en la puja”.“El Impuesto de Sociedades en el País Vasco es más beneficioso que en el resto de España. No digo que haya sido determinante. Vamos a estudiarlo”, dijo el presidente andaluz.El sistema tributario y de financiación del País Vasco hunde sus raíces en los derechos históricos de los territorios forales. Tal singularidad se detalla en el Concierto Económico entre la comunidad y el Estado y está recogida en la Constitución y en el Estatuto de Autonomía vasco.

Se faculta al Gobierno vasco a ejercer capacidad normativa propia. Así, el tipo del Impuesto de Sociedades (grava el beneficio empresarial), es inferior en ese territorio al del conjunto del Estado. El tipo general, el 28%, y el de las pymes, el 24%, frente al 30% y el 25%. 

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