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Griñán señala a Mario Jiménez y Velasco como sus hombres de "confianza"

El presidente de la Junta asegura que son las personas que están trabajando en la "proyección" del congreso del PSOE-A para que él pueda dedicarse a gobernar.

el 03 feb 2010 / 20:27 h.

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Griñan y Velasco pasean por el Parlamento.

Son muchas las cábalas acerca del equipo que elegirá José Antonio Griñán para la nueva ejecutiva del PSOE-A que saldrá del congreso extraordinario del 12 y 13 de marzo en Sevilla. El próximo secretario general ya ha desvelado que quiere rodearse de políticos de su confianza, que estén en la sociedad y que sepan comunicar. Para él, es fundamental que se visualice el relevo generacional en la nueva dirección. Ayer, por primera vez, apuntó dos nombres que previsiblemente jugarán un papel importante: Rafael Velasco, secretario de Organización del PSOE-A desde 2008, y Mario Jiménez, secretario provincial del partido en Huelva. De ambos dijo, en una entrevista a Radio Nacional, que son personas de su "total confianza" que están trabajando "en la proyección del congreso" para que él pueda dedicarse a gobernar.


Griñán aseguró que el cónclave debe servir para dar "unidad" al impulso de cambio. "Yo voy a dirigir ese proyecto y el Gobierno", sentenció. Todo apunta a que aprovechará el congreso para hacer movimientos en el Ejecutivo -su gabinete tiene menos de un año de vida- e, incluso, en la dirección del grupo parlamentario. "Habrá cambios en todos los ámbitos de la actividad política porque hay que adaptarse a los cambios en la sociedad", sostuvo. Detrás de esos cambios hay un objetivo claro: conseguir que los votantes socialistas que hoy tienen "dudas" dejen de tenerlas cuando lleguen las elecciones. Según Griñán, la encuesta del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA), que da por primera vez una leve ventaja al PP, revela que hay un "voto remiso a declararse socialista". No obstante, quitó hierro a este sondeo.


En su discurso de hacia dónde debe caminar el partido en el futuro, el presidente andaluz insistió en que no se pueden "arrinconar a generaciones" y que hay una "muy potente" (que va de los 35 a los 45 años) que "tiene que estar ahí". En ese perfil se enmarcan el cordobés Velasco y el onubense Jiménez. Son dos nombres que desde el principio han estado en las quinielas para la nueva ejecutiva o para la portavocía del grupo parlamentario. El primero tiene 36 años, es el número tres del PSOE-A y una persona afín a Griñán y de la confianza de Luis Pizarro, vicesecretario general del partido que, con toda probabilidad, saldrá de la cúpula socialista tras el congreso. El segundo, de 39 años, entró de la mano de Pizarro y no pertenece a la actual ejecutiva. En caso de ingresar en ella, los estatutos del partido no establecen incompatibilidad con su cargo de secretario provincial, aunque Manuel Chaves no solía solapar estos puestos.


Los dos ingresaron muy jóvenes en el PSOE, son universitarios y diputados autonómicos. Velasco coincidió con Griñán en el Congreso, ambos como diputados por Córdoba, y pese a su corta edad suma una dilatada trayectoria en el partido. Ahora, como secretario de Organización, le toca coordinar la convocatoria de los comités locales para elegir a los 500 delegados que acudirán al cónclave regional.


acción legislativa. El rumor sobre el relevo en la portavocía del grupo parlamentario suena con fuerza desde hace tiempo. Manuel Gracia, actual portavoz, se pronunció así al respecto: "Ni creo ni dejo de creer en los cambios y en los rumores. La decisión no me corresponde a mí y mientras tanto debo trabajar". Ayer se reunió con el consejero de Presidencia, Antonio Ávila, para coordinar la acción legislativa en la Cámara. Este año está previsto que se aprueben doce leyes, muchas de ellas clave en el desarrollo estatutario (vivienda, aguas, muerte digna o leyes locales). Gracia reconoció que la labor del grupo "siempre puede mejorar" a la hora de comunicar a la gente las decisiones del Parlamento.

En este nuevo periodo de sesiones, el acuerdo con el PP se antoja difícil. Socialistas y populares aseguraron ayer que intentarán buscar el consenso, pero ambos se acusaron de impedirlo.

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