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El presidente será designado hoy, sin primarias, aspirante a la Junta

el 16 dic 2011 / 19:29 h.

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Estos son los 'tuits' de los socialistas.

El PSOE-A designa hoy por vez primera a José Antonio Griñán como candidato a la Presidencia de la Junta en las elecciones del próximo marzo. Será la primera campaña autonómica con las redes sociales como protagonistas.


Cuando José Antonio Griñán se enfrente por vez primera a las urnas previsiblemente en marzo hará tres años que dejó de ser vicepresidente económico del Gobierno para tomarle el relevo a Manuel Chaves. Fue en un comité director, el mismo órgano político que hoy lo proclamará como aspirante a la Junta, a mano alzada, por unanimidad y sin voces críticas. El PP dijo entonces que era un presidente sin la "legitimidad de las urnas" y hasta hace muy poco dudaba de que fuera el candidato en 2012. Hoy su elección será similar, sin primarias y a pesar de que los socialistas están probablemente en el peor hoyo electoral de su historia. Según el último Barómetro de Opinión Pública elaborado por el IESA-CSIC, una de las encuestas más potentes y fiables de la comunidad, el 35,5% de los andaluces no desea que sea Griñán el candidato, frente a un 34,6% que sí. Tampoco su principal adversario, Javier Arenas, designado de urgencia por su partido en Madrid el pasado jueves, despierta pasiones: el 39,4% lo quiere como candidato frente a un 33,4% que no.


Cuando Manuel Chaves, con sus puntales políticos Luis Pizarro y Gaspar Zarrías, pensó en Griñán como la persona perfecta para protagonizar la temida sucesión política en Andalucía, creía saber los pros y los contras pero en ningún caso imaginaba que el elegido querría escribir un capítulo propio en la historia del socialismo andaluz sin interferencias del pasado reciente y tampoco imaginaba que la tarea de renovar en 2012 el apoyo de los andaluces iba a ser tan complicada. El objetivo principal era vender cambio y renovación para apagar las luces de alarma por el cansancio del electorado.


En medio se han cruzado muchos imprevistos. El principal, una crisis económica galopante e incontenible, con el paro como drama central. También han roto el guión escrito otros problemas secundarios pero igualmente relevantes, como la crisis interna del PSOE, los tirones y vaivenes sufridos en el partido, un caso de corrupción que, convenientemente agitado por el PP, está dañando las siglas socialistas (el caso de los ERE) y un agotamiento del electorado agravado por las circunstancias socioeconómicas.


El que será desde hoy candidato socialista llegó con una hoja de ruta propia e impuso una tarea a su partido: volver a conectar con las clases medias urbanas. Además cambió su lenguaje respecto a la administración, defendió una gran reforma y su profesionalización, despolitizándola y primando méritos y currículum al carné del partido. Curiosamente estas dos cuestiones que él puso en rojo en la agenda son dos de las grandes debilidades del PSOE ante las elecciones, más allá de la crisis. La reforma del sector público se ha quedado a medias, no se han tocado las delegaciones provinciales, pero ha puesto en pie de guerra a los funcionarios, que protestan porque aseguran que se ha dado cobijo en la Junta a "enchufados" de las empresas públicas. A pesar de que en otras comunidades los recortes han sido mucho más duros con los trabajadores públicos, son los funcionarios andaluces los más movilizados contra el Gobierno. El otro gran lastre sigue siendo la resintonización con las clases medias y los jóvenes.


en campaña. Hoy arranca una larga precampaña, antecedida por dos convocatorias electorales, las municipales y las generales, que ha ganado por vez primera el PP en Andalucía. Griñán se ha hecho su propio equipo político y su secretaria de Organización, Susana Díaz, tendrá mucho que decir en esta contienda. Esta tercera pugna electoral se volverá a celebrar envuelta en la crisis económica y con dos grandes asuntos: el empleo y el Estado del Bienestar, amenazado por los recortes a merced del control del déficit público.


Griñán fue elegido porque transmitía "seguridad" y "confianza" y por su perfil de gestor económico, en sintonía con empresarios y sindicatos, glosó Chaves. En primavera acudirá a las urnas con el peso de ser un candidato socialista al que las encuestas dan como perdedor. Pelea ante una sociedad que en un 72,8% asegura que es conveniente un cambio en el Gobierno. Si atendemos al Barómetro del CSIC, Griñán es más dialogante y entiende mejor los problemas de Andalucía que Arenas. Los andaluces lo ven como más honesto. Pero el líder del PP-A es el que, según los andaluces, puede introducir los cambios que Andalucía necesita, tiene más autoridad en su partido, inspira más confianza y "está más preparado para resolver la situación económica".


Queda una campaña electoral frente a un PP con un poder absoluto, en el Gobierno de España y en la mayoría de comunidades y capitales. Los socialistas andaluces se retan a marcar "un camino propio". En marzo, Andalucía elegirá entre marcar esa diferencia o sumarse a la ola del cambio popular. Sus consejeros y diputados tuitean las razones para que sea él quien pilote la nave en mitad de la zozobra económica y política.

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