Cultura

Guerra en el toreo: la batalla de Sevilla

Todo está a punto. La magistral solvencia de Enrique Ponce, la maciza y consagrada torería de El Cid y la bella incertidumbre que acompaña a ese extremeño de izquierda líquida que se llama Alejandro Talavante son los principales argumentos de esta tarde de gala.

el 15 sep 2009 / 02:07 h.

Todo está a punto. La magistral solvencia de Enrique Ponce, la maciza y consagrada torería de El Cid y la bella incertidumbre que acompaña a ese extremeño de izquierda líquida que se llama Alejandro Talavante son los principales argumentos de esta tarde de gala para la que ya están encerrados en los chiqueros seis toros de Zalduendo, seis escogidos ejemplares de las mejores reatas de la vacada de Fernando Domecq.

Detrás vendrán más de dos semanas de toros en las que veremos desfilar lo más granado de la torería andante. De todos los nombres, el de El Cid, que el pasado año se erigió en triunfador de la feria después de cuajar al toro más fiero del abono, es el que detenta la mayor responsabilidad al tener firmados hasta un total de cuatro paseíllos que aún se ampliarán con uno más en la feria de San Miguel.

El de Salteras vuelve a Sevilla después de su definitiva coronación como figura del toreo en la Semana Grande de Bilbao, tarde que marca un antes y un después en la segura ascensión del torero, que con esa triunfal encerrona con seis victorinos -en la que cortó cuatro orejas- encendió la última chispa que necesitaba para convertirse en uno de los grandes triunfadores de la pasada campaña.

Con tres tardes en la Feria, más una de propina en septiembre, Alejandro Talavante acepta una difícil apuesta en la que estará obligado a confirmar la dimensión de torero grande que ya mostró el pasado año. Capaz de auparse a las nubes o de exasperar al santo Job, Talavante habrá de mostrar la definitiva forja de su concepto, que brilla mucho más cuando -olvidado de espejos prestados que nada le van- se espatarra y torea hondo, largo, muy por bajo y templado. En su campaña 2007 hubo de todo y fue tan capaz de triunfar por todo lo alto en los ruedos más importantes como de ahogarse en vasos de agua en plazas de menor repercusión. Se le espera con impaciencia.

Vuelve al coso del Baratillo el mejor intérprete del pasado año. Manzanares firmó el mejor trasteo del abono antes de lanzarse a una temporada salpicada de faenas de arte mayor que no lograron ser cortadas por la grave cornada de Alicante pero que sí sucumbieron a una extraña dolencia tropical que le obligó a desaparecer. Recuperadas las fuerzas y consciente de la altura de su rango, el joven alicantino ha demostrado tener recuperado ese alto tono con el que asombró en la pasada campaña. Manzanares quiere ir más allá.

Esfumado de la gran temporada después de no estar a la altura de sus propias expectativas, Sebastián Castella despidió a sus antiguos apoderados para reaparecer en América donde se convirtió en el principal triunfador del invierno taurino. El francés será uno de los cabos gastadores de esta batalla taurina de Sevilla en la que Perera se presenta con todos sus regimientos a punto. Finalizó la campaña 2007 en la cima y la ha comenzado triunfando por todo lo alto.

Pero los jóvenes se encontrarán con un joven maestro en plena sazón: El Juli, erigido en primera figura del toreo contra todo y contra todos. Será el contrapunto de otro maestro al que, seguramente en la recta final de su carrera, aún no se le adivina su techo. Es el caso de Enrique Ponce que, definitivamente adoptado por Sevilla, aún tiene pendiente un recital sinfónico en la Maestranza que le vuelva a abrir la Puerta del Príncipe. Cuidado, en este elenco de grandes nombres no puede faltar el de un genio que nació en la Puebla del Río. Morante tiene el don y además quiere y puede. Ojalá vuelva a firmar otro gran acontecimiento en la que debe ser su plaza.

Ah, y cuidado con los jóvenes y menos jóvenes que vienen y reaparecen: Juan Bautista, Luis Bolívar o Daniel Luque podrían dar sorpresas...

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