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Guerrero y sus íntimos amigos

La mayoría de los imputados son conocidos del exdirector general de Trabajo que firmaba las ayudas

el 15 ene 2012 / 19:22 h.

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El principal imputado del caso, Francisco Javier Guerrero.

Un plan perfecto. Eso es lo que parece que habían trazado el exdirector general de Trabajo y Seguridad Social Francisco Javier Guerrero y su chófer, Juan Francisco Trujillo Blanco, para hacerse con 1,5 millones de euros en ayudas destinadas a empresas en crisis. Perfecto si no se hubieran topado con la Agencia Tributaria. Trujillo no declaró las ayudas recibidas y Hacienda detectó el fraude que puso en conocimiento de la Justicia. De no ser por ello, la única irregularidad que había sido denunciada por parte de la afectada, la Junta de Andalucía, es el cobro de 150.000 euros de una póliza a nombre de la madre de Trujillo tras haber sido incluida de forma fraudulenta en el expediente de regulación de empleo (ERE) de Hitemasa. El caso ya está en manos de la jueza Mercedes Alaya, que investiga la supuesta trama fraudulenta de los ERE, después de que Trujillo confesara que gran parte de lo cobrado lo dedicó a "comprar cocaína" para él y para su jefe, con el que le unía una "relación de amistad", al igual que gran parte de los beneficiados de los ERE fraudulentos.


La pregunta del millón, nunca mejor dicho, es cómo pudieron llevar a cabo semejante estafa. Trujillo era chófer de Guerrero, el principal imputado en el caso ERE al ser el que disponía de las ayudas, después de que en 1989 lograra su plaza como laboral fijo de la Junta de Andalucía. En 2002 comenzó a desempeñar su trabajo junto al exdirector general, que según han declarado varios imputados, y el propio chófer, iba ofreciendo estas ayudas a sus amigos. "Conocía a Guerrero de tomar unas cervecitas en el bar desde hace 40 años. Le pedí ayuda para que me informara de unas ayudas" o "recurrí a Guerrero porque mis ingresos sólo alcanzaban los 700 euros", son algunas de las explicaciones vertidas por varios amigos del ex alto cargo imputados por aparecer como intrusos en los ERE.


De todos los amigos de Guerrero, Trujillo fue el que más se benefició. En su caso, según los informes policiales que constan en los sumarios judiciales, a los que tuvo acceso este periódico, las ayudas fueron entregadas a través de empresas en las que éste constaban como "administrador único" de cuatro de ellas, además de "apoderado" de una quinta entidad con sede social en Barcelona y dedicada a los negocios inmobiliarios. Empresas que se crearon con posterioridad a que Guerrero diera el visto bueno a concederle a tres de ellas sendas ayudas de 450.000 euros cada una, es decir, 1.350.000 euros. Hasta las cuentas bancarias en las que se ingresaron estas cantidades fueron abiertas días después de conocerse que la ayuda había sido aprobada.


Guerrero era el que disponía del que él mismo denominó "fondo de reptiles", con lo que firmó en el mismo día, el 16 de febrero de 2004, tres convenios distintos con las empresas de su exchófer, que también eran firmados por el director del Instituto de Fomento de Andalucía (IFA), organismo dependiente de la Consejería de Empleo y que, en la actualidad, ha sido sustituida por la Agencia de Innovación y Desarrollo (IDEA). Lógica Estratégica Empresarial e Iniciativas Turísticas Sierra Morena, cuyos convenios se firmaron a su nombre, y Ave Nueva S.L., que se firmó a nombre de Isidoro Ruz, una tercera persona que aparece como autorizado en una de las dos cuentas bancarias de esta entidad. Esta persona, según denunció el PP, era el marido de la que fuera alcaldesa del PSOE de Llanos del Sotillo, una pedanía de Andújar (Jaén), de la que es natural el exchófer.


Ninguna de las tres empresas registró actividad alguna, "ni contrató a trabajadores". Trujillo, según el sumario, dispone de 19 cuentas corrientes, 16 de ellas como titular. Entre ellas movía todo el dinero que recibía de la Junta, que se abonó durante 2005 y en varios pagos, haciendo constar las retiradas de dinero a nombre de las diferentes empresas. Otros movimientos solo constan a su nombre o como retirada, pero casi todo eran cantidades superiores a 1.000 y 3.000 euros. Según reconoció el exchófer a la Policía, él era el que sacaba el dinero que luego gastaba en cocaína para él y Guerrero, al que además compraba otros objetos como antigüedades o relojes. Es más, Cajasol, a solicitud de Hacienda, remitió un informe en el que hacía constar que no había facturas asociadas a las cuentas de las empresas.


Trujillo, además, destinó 213.000 euros a la compra de un piso en la calle San Luis de Sevilla, que luego perdería por no pagar la hipoteca, y otros 70.000 euros en un terreno en Andújar que compró en marzo de 2005 y que vendió en junio de 2008 por 213.359 euros. Una de las ayudas, de hecho, iba destinada a la compra de un terreno para levantar una casa rural, pero, según certificó el Ayuntamiento de Andújar, Trujillo no llegó a solicitar nunca la licencia de obra.


Hacienda destapó el fraude y lo denunció. Sin embargo, la causa abierta por la ayuda concedida a Lógica Estratégica Empresarial estuvo a punto de archivarse porque tanto el juez como la Fiscalía creían que el delito había prescrito. El caso se reabrió al estimar el magistrado las alegaciones de la Agencia Tributaria, que destacaban un error en el cómputo que había realizado el juzgado. Trujillo, además, tiene pendiente el pago de 129.000 euros de fianza impuestos en la causa abierta por la empresa Iniciativas Turísticas. Ambos casos están ahora en manos de la jueza Alaya.


Como a Trujillo, Guerrero supuestamente ayudó a otros amigos, muchos de ellos militantes socialistas o exalcaldes, la mayoría de ellos de su localidad natal, El Pedroso. Vecinos, amigos de toda la vida, gente que conocía en fiestas patronales a los que, según han relatado ellos en sus declaraciones, les prometía ayudas que él mismo otorgaba.

Según Trujillo, ambos se "aficionaron" a ir a un bar de copas donde Guerrero le comentó "su potestad para otorgar subvenciones indiscriminadamente y sin necesidad de justificar nada" y que "o tenía que darle unos nombres para concederles las ayudas o crear unas empresas". Sólo hacía falta la documentación que los beneficiados entregaban en su despacho. Al tiempo eran llamados para firmar. "No pasa nada", le ha afirmado Guerrero cuando alguno le ha llamado tras saltar el escándalo.

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