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Guía práctica para 'Bacinelli' (palanganas) en Turín

Por Ramón Ramos Si no lleva billete en el metro recibirá una multa de 50 euros. En la calle está prohibido beber alcohol. Si quiere un café, pida ‘macchiato’ o ‘capuccino’.

el 13 may 2014 / 22:29 h.

Por Ramón Ramos Cari bacinelli’ (queridos palanganas), los siguientes párrafos son de utilidad durante la estancia en Turín y, en general, de aplicación en cualquier ciudad italiana. Donde –por otra parte– la mayoría de quienes viajen ya habrá tenido oportunidad de experimentarlos. La UEFA y el comune (ayuntamiento) ponen a disposición del sevillismo visitante un meeting point (punto de encuentro) junto a los céntricos Giardini Reali (Jardines Reales) y han dispuesto un servicio gratuito de autobuses lanzadera que llevarán directamente al estadio. El último servicio se anuncia para las 17.30 horas. Es un recorrido aproximado de media hora. Se recomienda acudir con anticipación porque en partidos finales como este Sevilla-Benfica los trámites de acceso son más complicados de lo habitual. El estadio abrirá sus puertas a las 18.15 y el partido dará comienzo a las 20.45. El acceso designado a los sevillistas es la Porta F, también para seguidores con discapacidades. De la céntrica estación ferroviaria de Porta Nuova y la no muy lejana Porta Susa salen autobuses (el 72B) y tranvías (el 9B) que llevan al estadio. El transporte público, por el contrario, no es gratuito, contra lo que pueda parecer. El forastero viaja alegre y confiado sin billete: no hay cobrador, el conductor va protegido por una mampara y no despacha ni cobra. Todos suben o bajan por cualquiera de las puertas del vehículo… Pero es una sensación ficticia: poseen un abono settimanale o mensile y en la fermata más inesperada suben armarios empotrados por cada una de las tres puertas y empiezan a pedir biglietti. Si no lo lleva, malo. La multa es de 50 euros. Si no paga, llamarán a los Carabinieri. Y en Italia, cuando se les llama vienen. Los taxis son caros, pero fiables. turin-guia-sevillistasOjo al volante. La organización igualmente advierte de que se prohibirá el acceso al estadio a quienes presenten entradas no nominativas, es decir, sin nombre y apellidos o que muestren alteraciones en la inscripción del nombre o éste sea distinto al que aparezca en el documento de identidad. Los aparcamientos reservados a coches de aficionados del Sevilla son los P7, P8 y P9. Aquellos que se hayan aventurado a venir a Turín en coche particular o alquilado un vehículo sepan que arriesgan una experiencia desagradable. La conducción es la cara menos amable de los italianos. Línea continua, discos de limitación de velocidad y en ocasiones hasta semáforos no pasan de ser elementos ornamentales. El conductor foráneo no avisado escuchará sonoros vaffanculo, expresión que no necesita traducción, y vivirá la inmensa paradoja de ser diana de improperios por ser el único que respeta el código. Los aparcamientos reservados a los autocares de aficionados sevillistas se encuentran en Via Druento. Además, es conveniente observar ciertas normas de comportamiento cuya aplicación será agradecida por los turineses. Utilice siempre la palabra-comodín: prego. Vale para todo: por favor, gracias, de nada, adiós. Hombres: no se extrañen si escuchan la ringrazio, la prego, arrivederla… Ese la no está poniendo en duda su masculinidad, es norma de respeto y cortesía y equivale al usted: le agradezco, le ruego, hasta la vista, etc. Los italianos son muy amables en el trato si se les consulta por la calle; no tanto, en centros públicos o en los bancos. El idioma no suele ser problema entre latinos y, además, es frecuente tropezar con paisanos que entienden y se defienden en español. En los bares, el banco es la barra y el tavolo la mesa. No suelen variar los precios, salvo en establecimientos de lujo. Si le apetece un café pida un macchiato (cortado) o un capuccino (con leche). Si pide un café a secas le pondrán un dedalito, eso sí, excelente en todos los casos. En cuestiones de café nos golean. Les empatamos gracias a la cerveza: más cara y ni comparación con Cruzcampo. Seguridad. En las calles está prohibido el consumo de bebidas alcohólicas. La Policía italiana (son tres cuerpos: Polizia, Carabinieri y Guardia di Finanza, además de los vigili, Policía Local) patrulla en grupos numerosos y en situaciones de tensión no se distinguen por el diálogo. Desde la era Berlusconi, incluso el Ejército colabora en funciones de seguridad ciudadana. Todo el centro de la ciudad está sometido a videovigilancia. UEFA y clubes ruegan colaboración si los agentes, que están autorizados a cachear, así lo exigen. Utilizarán una fórmula de cortesía: gradisca o favorisca el pasaporte, pero son inflexibles: confiscarán fuegos artificiales e incluso la entrada a quien los porte y no se andan con chiquitas en caso de incidente violento. Servicios médicos. Si se le presenta una necesidad médica acuda al Pronto Soccorso (Urgencias) que existe en cualquier hospital de la ciudad. Vale la tarjeta sanitaria española. La organización también advierte contra los carteristas. No es Turín o su centro una ciudad donde se perciba sensación directa de inseguridad ciudadana. En cualquier caso, el Consulado de España está en Piazza Castello, kilómetro cero de la ciudad, con teléfono 011 534804. La experiencia de este cronista no es positiva: es un consulado honorario y a ciertas horas ni siquiera encontrará quien hable español. En fechas especiales señaladas como defensa de los animales allí se concentra con striscioni (pancartas) un buen puñado de antitaurinos. ¿Qué diría de ellos Esperanza Aguirre? En cualquier caso, en Turín viven unos 900 españoles censados por el Consulado español en Génova, del que depende el de Turín. La mayoría son estudiantes de Erasmus. Salvo algún infiltrado, serán inmensa mayoría los que este miércoles torcerán por el Sevilla. Como dice el himno: È per questo che oggi vengo a incontrarti… (Es por eso que hoy vengo a verte).

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