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Guiness benéfico

Echarle imaginación a las obras de beneficencia fue siempre una característica que nos distinguió, quizás porque eso tuvo, históricamente, más importancia que la filantropía. La prueba es que al único filántropo de Andalucía la Baja, José Sánchez de Alva...

el 16 sep 2009 / 01:36 h.

Echarle imaginación a las obras de beneficencia fue siempre una característica que nos distinguió, quizás porque eso tuvo, históricamente, más importancia que la filantropía. La prueba es que al único filántropo de Andalucía la Baja, José Sánchez de Alva, lo llamaron y lo siguen llamando en Lebrija, su pueblo, Don José el Tonto. Lo filantrópico quedaba para bandoleros míticos, como Diego Corrientes, el ladrón de Andalucía, que a los ricos los robaba y a los pobres socorría y la beneficencia estatal tenía tan mala fama que, mientras en Inglaterra nacían las Trade Unions, aquí no quedó otro remedio que inventarse las funciones o las rifas a beneficio de...

Cuando eso parecía olvidado llegamos anteayer al solemne acto de batir el récord mundial de parejas bailando sevillanas a la vez, o sea, llegamos a una solemne tontería porque la noche del alumbrao en la portada o en una sola de sus calles en cualquier día de la Feria seguro que hay más de 1256 personas bailando al mismo tiempo. Que ese esfuerzo lo realizaran los andaluces de Irún, me parece magnífico, que Turespaña y la Junta hicieran lo propio en la londinense Regent Street, una gran idea para promocionar Andalucía.

Pero aquí, donde las sevillanas son como el concepto platónico de lo innato, una cosa así puede operar el efecto contrario: destruir la creencia mundial de que todos los sevillanos, excepto Manolo del Valle, sabemos bailarlas (por eso las seguidillas dejaron de ser manchegas). Con más vista podríamos haber dirigido la operación, por ejemplo, a conseguir que las parejas depositaran solidariamente en el mismo segundo del meridiano de Greenwich un kilo de hortalizas: un récord que, emulando a Ustedes son Formidables y sin menoscabo del tópico, habría continuado la línea de echarle imaginación a nuestra beneficencia.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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