Cultura

"Guitarristas, Paco acabó con vosotros: más vale que busquéis otro camino"

Lebrijano glosó la figura del genial guitarrista algecireño junto a viejos amigos como Flores El Gaditano o Matilde Coral, que destacaron su talento musical, su calidad humana y su humor.

el 23 sep 2014 / 18:38 h.

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I SIMPOSIO INTERNACIONAL "PACO DE LUCÍA. FUENTE Y CAUDAL" EN SEVILLA «Guitarristas, tenéis un problema enorme: estáis huérfanos, Paco acabó con vosotros, os ha comido el coco, así que más vale que busquéis otro camino. Ha puesto el listón tan alto como Antonio Mairena o la Niña de los Peines». Tan rotunda aseveración salió ayer de los labios de Juan Peña, el Lebrijano, y el Paco del que hablaba era el protagonista del simposio en que se enmarcaba su intervención, el genio de Algeciras recientemente desaparecido. A su lado, la bailaora Matilde Coral asentía. Conoció a Paco de Lucía siendo un chiquillo, cuando se fueron de gira con la compañía de José Greco, y en una carta a su padre el guitarrista aseguraba que esta mujer, la esposa derafael ElNegro, se estaba comportando como una madre con él. «Era la persona más intranquila y traviesa del mundo», recordó. «Íbamos a los supermercados y se bebía allí mismo cuatro tetrabricks de leche seguidos, y luego yo tenía que explicar en la caja lo que había pasado. Pero qué iba a decir, si Paco hablaba inglés mejor que todos nosotros. Fueron nueve meses y medio, de Londres a Manila, deHawai a Melbourne, Los Ángeles, todo Canadá», evocó. Y también quiso acordarse de su constancia: «Estaba todo el día estudiando, no paraba, y cada cosa que hacía era más bonita que la anterior. Era como la grama, brotaba y crecía sin parar. Le duela a quien le duela, marcó un antes y un después». Pero quien quizá conoció antes a Francisco Sánchez fue Flores ElGaditano, quien conoció embarazada a Luzía Gomes, la madre de Paco. Todos convinieron en que aquel chaval que con seis años ya tocaba flamenco con plena solvencia terminó siendo un músico de otra galaxia. «Tocaba bien hasta en los barrotes de las ventanas. Hasta los cables de la luz los tocaba bien». Uno de los últimos cantaores que incorporó Paco a su sexteto, Rafael de Utrera, recordó también la guasa que podía tener Paco de entrada. «La primera vez que nos citamos llegué al hotel muerto de miedo. Lo primero que preguntó fue: ‘¿De dónde habéis sacado este cantaor tan chiquitito?’ Y luego, cuando supo que era de Utrera, me insistió: ‘Eres de la cuna, ¿no?, Utrera, donde los cantaores chiquititos’».

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