Cultura

Ha nacido una estrella

Una grandiosa escenografía, un elenco numeroso y una banda sonora con una fuerte carga emotiva.

el 25 abr 2014 / 01:05 h.

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Lugar: FIBES, 23 de abril Obra: Sonrisas y lágrimas Autores: Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II Guión original: Howard Lindsay y Russel Crouse Adaptación del guión: Miguel Antelo Intérpretes: Silvia Luchetti, Carlos J. Benito, Noemói Mazoy, Loreto Valverde, Angel Padilla, Yolanda García, París Martin, Rita Barber, Angels Jiménez, Amparo Saizar, Noemí Gallego, David Castedo, Jorge Galaz, Marta Ibánez, María Osuna… Calificación: *** Una grandiosa escenografía, un elenco numeroso y una banda sonora con una fuerte carga emotiva. Son los ingredientes básicos de todo buen musical que se precie. Podemos comprobarlo con este espectáculo, un clásico popularizado por el cine que ya tuvimos la ocasión de ver hace dos años en el sevillano Teatro Maestranza. En esta ocasión el espectáculo habita el Auditorio Fibes, un espacio con un gran aforo que, por desgracia, no llegó a completarse. Aunque sí que llegó a convocar a un considerable número de niños. Y eso que la historia, con el nazismo de fondo, no parece demasiado apropiada para un público infantil. Al igual que los números musicales, que tienen un corte pseudo operístico, sobre todo en la voz de la protagonista, Silvia Luchetti quien, claramente inspirada en Julie Andrews (que interpretó su mismo papel en la versión cinematográfica), consigue hacer evolucionar a su personaje hasta dibujar una mujer madura, responsable y comprometida con la causa de su marido, a pesar de que al principio no era más que una novicia inocente y alegre, que se refugiaba en la protección que le ofrecían los muros del convento en el que se había criado. En ese sentido cabe destacar que Luchetti consigue dar vida a su personaje sobre todo mediante la interpretación musical. Lástima que, sobre todo en las primeras escenas, la música se situara por encima de la voz y el ritmo fuera un tanto denso e irregular. Aunque en realidad en casi todas las escenas dramáticas el ritmo decae, debido a un tratamiento de la dramaturgia un tanto insustancial. Por fortuna, el espectáculo cuenta con un excelente plantel de cantantes, entre los que destaca la niña sevillana María Ales, una pequeñaja de apenas 6 años que ya nos encandiló con su interpretación hace dos años, cuando no dudamos en afirmar que había nacido una estrella.

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